El sector forestal chileno atraviesa una transformación estructural que afecta tanto su desempeño exportador como su capacidad de generación de empleo. Para el período 2026-2030, la evidencia disponible permite proyectar un escenario de estabilidad relativa en las exportaciones, pero con un dinamismo claramente inferior al de los ciclos de expansión que marcaron las décadas de 1990 y 2000, y con una contracción sostenida del empleo directo que plantea desafíos relevantes para las regiones que concentran la actividad industrial del sector.
Un ciclo exportador que cambia de velocidad
Las exportaciones forestales cerraron el año 2024 con un volumen de US$6.370,7 millones, registrando un crecimiento de 14,7% respecto al año anterior, cuando los envíos habían totalizado US$5.556,2 millones. Ese repunte respondió principalmente a la recuperación de la demanda de celulosa y madera aserrada en los mercados internacionales, según los registros del sistema de estadísticas forestales del Instituto Forestal (INFOR).
Sin embargo, 2025 invirtió esa tendencia. Las exportaciones forestales del país cayeron un 7% durante ese año, como consecuencia de bajas generalizadas tanto en los volúmenes despachados como en los precios medios de los principales productos. Los datos correspondientes a los primeros meses de 2026 no muestran señales de recuperación sostenida, en un contexto global marcado por la revisión a la baja de proyecciones de crecimiento para los principales socios comerciales de Chile en este sector.
Esta evolución no es un fenómeno coyuntural aislado. La participación del sector forestal en las exportaciones totales del país ha descendido desde rangos de entre 7% y 8% que se observaban en periodos anteriores, a valores que en la proyección para 2026-2030 se estiman entre 4,5% y 6%, de acuerdo con antecedentes recopilados por la Biblioteca del Congreso Nacional (BCN) e INFOR. Aunque el sector mantiene su posición entre los principales complejos exportadores del país, es poco probable que retome las tasas de crecimiento que caracterizaron los años de mayor expansión de las plantaciones forestales.
La reducción del empleo como tendencia de fondo
Más allá de las cifras exportadoras, la dimensión que concentra mayor preocupación sectorial es la evolución del empleo. Según el Anuario Forestal 2025, elaborado por INFOR con el respaldo del Ministerio de Agricultura, el sector forestal empleaba en 2024 a 102.000 personas en términos directos, frente a las 114.000 que ocupaba una década atrás. Esta reducción de más de 10.000 puestos de trabajo en diez años refleja una tendencia que se distribuye a lo largo de toda la cadena productiva.
La industria primaria, que históricamente ha concentrado la mayor parte del empleo sectorial, empleó en 2024 a 30.311 personas, frente a las 35.520 que registraba en 2014. El segmento de explotación de bosques y extracción sumó 11.762 trabajadores. La industria del aserrío, por su parte, reportó en 2023 solo 13.290 personas ocupadas, una caída de 11,7% respecto del año anterior, según el Boletín Estadístico N°202 de INFOR publicado en diciembre de 2024. La productividad física media de los aserraderos se mantiene sobre los 500 metros cúbicos por persona ocupada, lo que evidencia que la producción no ha disminuido en la misma proporción que el empleo.
Los factores que explican esta trayectoria son múltiples y se retroalimentan: automatización de procesos industriales, mecanización de las cosechas, cierre de aserraderos de menor escala, menor nivel de actividad de la construcción y la expiración del DL 701, que según los actores del sector eliminó incentivos clave para la forestación en predios pequeños y medianos.
La disponibilidad de madera como restricción estructural
Uno de los riesgos de mayor alcance para el período 2026-2030 es la reducción de la disponibilidad futura de materia prima. Los incendios forestales registrados en los últimos años, la ralentización de nuevas plantaciones, la incertidumbre regulatoria y la sustitución de suelos forestales han contraído la superficie productiva disponible para abastecer la industria en las próximas décadas. Este fenómeno afecta especialmente al pino radiata, especie que ha sido la base histórica del desarrollo forestal industrial chileno.
Las consecuencias previsibles incluyen una menor producción de madera aserrada, mayor competencia por materia prima, incremento de los costos industriales y reducción de la actividad en segmentos como los aserraderos, con efectos directos sobre el volumen de carga disponible para las cadenas logísticas y de exportación del centro-sur de Chile.
Impacto territorial: las regiones forestales bajo transformación
Las regiones más expuestas a esta transformación son el Biobío, La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos, que concentran la mayor parte de la actividad industrial forestal, el transporte asociado y los servicios vinculados a la cadena exportadora. La contracción del empleo en estas zonas no solo afecta a los trabajadores directos del sector, sino también al empleo indirecto generado por los contratistas forestales, el transporte terrestre y las actividades de servicios en comunas rurales.
De acuerdo con los registros del INE para la Región del Biobío, las exportaciones forestales regionales registraron en enero de 2026 una caída de 35%, lo que grafica la magnitud del ajuste en una de las zonas más dependientes de esta actividad económica.
La oportunidad en el valor agregado
La principal vía para compensar la contracción del empleo tradicional y sostener la competitividad exportadora del sector reside en la transición hacia actividades de mayor valor agregado. INFOR y CONAF identifican como oportunidades concretas la construcción industrializada en madera, la madera laminada estructural, los biomateriales, la bioeconomía forestal, los productos de ingeniería en madera y la biomasa energética.
CONAF, por su parte, ha destacado el potencial de la biomasa forestal como insumo para la sostenibilidad energética, en el marco de los compromisos de Chile de reducir las emisiones del sector transporte y logístico hacia 2040 y alcanzar la carbono neutralidad en 2050, compromisos que inciden directamente sobre las cadenas de suministro del comercio exterior.
Estas actividades de mayor elaboración generan más valor por unidad producida, requieren perfiles laborales especializados y abren oportunidades de diversificación de mercados que pueden reducir la dependencia de los ciclos de precio de la celulosa.
Implicancias para la logística y el comercio exterior
Para la logística nacional y para la operación aduanera, el escenario más probable en 2026-2030 es de estabilidad en el valor exportado, con menor crecimiento en los volúmenes físicos. Esto se traduce en una carga forestal que tenderá a estabilizarse más que a expandirse, con mayor peso relativo de los productos elaborados y con una exposición elevada a la volatilidad de los mercados de celulosa en China y Estados Unidos.
El sector seguirá siendo una fuente relevante de carga para los puertos del centro-sur de Chile, pero con un dinamismo inferior al de su ciclo de expansión histórica. La eficiencia en los accesos portuarios, la intermodalidad ferroviaria y la reducción de tiempos de despacho aduanero seguirán siendo factores determinantes para sostener la competitividad de las exportaciones forestales en un escenario de márgenes más estrechos.
Desde la Cámara Aduanera de Chile A.G. seguimos con atención la evolución de este sector, en tanto representa uno de los principales complejos exportadores con los que trabaja la comunidad aduanera nacional, y cuya transformación estructural tendrá efectos directos sobre los flujos logísticos y las operaciones de comercio exterior en el centro y sur del país durante los próximos años.
Fuentes: Instituto Forestal (INFOR), Anuario Forestal 2025 / Sistema de Estadísticas Forestales (wef.infor.cl); INFOR, Boletín Estadístico N°202 — La Industria del Aserrío 2024, diciembre 2024; Ministerio de Agricultura de Chile; CONAF; Biblioteca del Congreso Nacional (BCN); INE, Región del Biobío, enero 2026; La Tercera / Pulso, junio 2026; CORMA, Estudio de Fuerza Laboral de la Industria Forestal Chilena 2015-2030.