Las exportaciones chilenas crecieron 9,3% en mayo, acumulando un alza de 12% en el año, según el informe del OCEC de la Universidad Diego Portales. El dinamismo minero contrasta con la caída del sector agropecuario y con señales de menor inversión que el mercado observa con cautela.
Los números de mayo de 2026 no dejan lugar a interpretaciones ambiguas. Las exportaciones chilenas de bienes totalizaron US$9.540 millones durante el quinto mes del año, según el Banco Central, lo que equivale a un crecimiento de 9,3% respecto al mismo período de 2025 y a una aceleración frente al 7% registrado en abril. El Boletín Mensual de Comercio Exterior del Observatorio de Contexto Económico (OCEC) de la Universidad Diego Portales, fuente de referencia para el seguimiento periódico del comercio exterior chileno, confirma además que el acumulado de enero a mayo alcanza un avance de 12% anual.
El resultado de mayo es, en buena medida, la expresión de dos realidades que coexisten con lógicas propias: la solidez del sector minero y la fragilidad del agropecuario. Ambas tienen implicancias directas para los operadores del comercio exterior, aunque de distinto signo.
LA MINERÍA, OTRA VEZ AL FRENTE
El sector minero exportó US$6.160 millones durante mayo, un 14,7% más que en el mismo mes del año anterior, y explicó la mayor parte del crecimiento total. El cobre, que representa cerca del 45% de las exportaciones chilenas según datos históricos del Banco Central y Trading Economics, alcanzó los US$5.144 millones, con una variación positiva de 8,7% respecto a mayo de 2025. Dentro de esa cifra, los cátodos crecieron 9,5% anual, mientras que los concentrados retrocedieron 1%, en una dinámica que refleja la mayor rentabilidad de los productos con mayor grado de procesamiento.
Pero la verdadera sorpresa del mes fue el litio. Sus exportaciones crecieron 163,7% en mayo, totalizando US$343 millones, en un contexto donde el metal liviano ha protagonizado uno de los repuntes más notorios del año. El primer trimestre de 2026 ya había anticipado esa tendencia: según datos del Banco Central y del grupo de análisis de mercado GEM, las exportaciones de litio alcanzaron los US$1.523 millones FOB entre enero y marzo, un crecimiento de 185% respecto al mismo período de 2025. El precio del carbonato de litio equivalente promedió US$16.923 por tonelada en ese trimestre, un alza de 81% frente a los US$9.350 registrados un año antes.
El repunte del litio no es solo coyuntural. Responde a una combinación de factores estructurales: la recuperación de precios desde los mínimos de 2024 y 2025, el fortalecimiento de la demanda desde el sector de almacenamiento energético —especialmente en proyectos de energía fotovoltaica y eólica en Asia—, y restricciones de oferta en otros países productores, como la prohibición de exportaciones de concentrados de litio sin procesar que Zimbabue adoptó a comienzos de 2026. SQM, una de las dos grandes productoras chilenas, proyecta que el precio del carbonato de litio se mantendrá en el rango de US$15.000 a US$18.000 por tonelada durante el año.
LOS DESTINOS: ASIA CONSOLIDA SU POSICIÓN
El análisis por mercados de destino refuerza la dependencia estructural de Chile respecto del Asia-Pacífico. China mantuvo su posición como principal comprador de bienes chilenos, con un incremento de 9,2% en sus importaciones desde Chile durante mayo. Pero el dato más llamativo fue el de Corea del Sur, cuyas compras desde el país andino crecieron 77,1% anual, posicionándola como el destino de mayor dinamismo dentro de los cinco principales socios comerciales. Japón también avanzó, con un alza de 4,3%.
Estados Unidos registró un crecimiento moderado de 3,4%, en un marco de relaciones comerciales que vive una tensión de fondo: los aranceles generales del 10% impuestos por la administración estadounidense sobre las importaciones de terceros países —incluyendo a Chile, pese a la existencia de un Tratado de Libre Comercio bilateral— siguen erosionando la competitividad de los envíos chilenos, especialmente en el segmento agrícola. Brasil, quinto destino en el ranking, fue el único de los grandes mercados que registró una caída, con una baja de 6,8% en los envíos chilenos.
La balanza comercial de mayo cerró con un superávit de US$2.435 millones, cifra que el Banco Central publicó el 8 de junio y que fue recogida por Reuters, confirmando el buen momento de los flujos netos de comercio exterior.
EL AGRO BAJO PRESIÓN
El contrapunto del dinamismo minero lo puso el sector agropecuario, silvícola y pesquero, cuyas exportaciones retrocedieron 18,1% en mayo. La baja se concentró en los envíos frutícolas, con caídas significativas en uvas y manzanas, dos productos que tienen a Estados Unidos como uno de sus principales mercados de destino.
El escenario de fondo es conocido: los aranceles del 10% impuestos por Washington desde 2025 encarecen los productos chilenos frente a competidores que mantienen condiciones de acceso más favorables. Chile exportó US$2.040 millones en fruta fresca a Estados Unidos durante 2024, equivalente al 22% del total exportado en ese rubro, según datos de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA). Con un arancel del 10% sobre esos envíos, la competitividad del sector se deteriora en un mercado donde los márgenes son estrechos y los competidores del hemisferio norte operan sin ese recargo.
A eso se suma la presión derivada de la eliminación del protocolo Systems Approach para uvas de mesa, medida que golpeó a uno de los productos más sensibles de la canasta exportadora frutícola. El sector ha reaccionado con llamados urgentes al Gobierno para retomar las negociaciones con Washington y restablecer el arancel cero que corresponde a un socio con TLC vigente, pero los resultados de esas gestiones siguen siendo inciertos.
IMPORTACIONES: ENERGÍA AL ALZA, INVERSIÓN A LA BAJA
En el lado de las importaciones, el informe del OCEC registra un crecimiento de apenas 1% anual en mayo. El factor dominante fue el alza de los bienes intermedios, que aumentaron 8,1%, empujados por los productos energéticos. Las importaciones de petróleo y diésel se dispararon 45% y 110%, respectivamente, en un contexto donde el precio del Brent ha superado los US$100 por barril en los mercados internacionales.
La lectura menos alentadora proviene de los bienes de capital, que retrocedieron 12,8%, con caídas en maquinaria para minería y construcción, además de motores y transformadores eléctricos. Para los analistas, una baja sostenida en este rubro puede ser señal de menor inversión productiva, aunque los datos de un solo mes no son suficientes para establecer una tendencia. Las importaciones de bienes de consumo crecieron 1,7%, impulsadas por automóviles y teléfonos celulares.
LO QUE ESTOS DATOS SIGNIFICAN PARA EL COMERCIO EXTERIOR
Para los agentes de aduana y los operadores logísticos que trabajan en la cadena de exportaciones e importaciones chilenas, los datos de mayo no son solo cifras macroeconómicas: definen las condiciones reales en que se ejerce el oficio. Un crecimiento de 9,3% en las exportaciones mineras significa más despachos de cobre y litio, más documentos de exportación, más coordinación con navieras y terminales portuarios, y mayor exigencia en la correcta clasificación arancelaria de productos que combinan distintos grados de procesamiento.
Los agentes de aduana son quienes, en cada despacho, garantizan el cumplimiento de la normativa aduanera, interpretan los regímenes de exportación, y aseguran que los bienes chilenos lleguen a sus destinos con la trazabilidad y los documentos que los mercados internacionales exigen. Un año de crecimiento exportador no es ajeno a su trabajo: es, en parte, su resultado.
El desempeño del primer semestre de 2026 proyecta un año sólido para el comercio exterior chileno, siempre que el sector minero mantenga su ritmo y que la situación del agro no se deteriore más allá de lo ya registrado. Las señales de los mercados asiáticos son favorables. Las negociaciones con Washington, una incógnita que el sector frutícola sigue con urgencia.