Volver

𝗘𝗟 𝗠𝗔𝗣𝗔 𝗗𝗘 𝗥𝗜𝗘𝗦𝗚𝗢𝗦, 𝗢𝗣𝗢𝗥𝗧𝗨𝗡𝗜𝗗𝗔𝗗𝗘𝗦 𝗬 𝗖𝗔𝗠𝗕𝗜𝗢𝗦 𝗗𝗘𝗟 𝗖𝗢𝗠𝗘𝗥𝗖𝗜𝗢 𝗘𝗫𝗧𝗘𝗥𝗜𝗢𝗥 𝗘𝗡 𝗘𝗟 𝗣𝗥𝗜𝗠𝗘𝗥 𝗖𝗨𝗔𝗧𝗥𝗜𝗠𝗘𝗦𝗧𝗥𝗘 𝗗𝗘 𝟮𝟬𝟮𝟲

por | May 4, 2026 | Aéreo, Internacional, Marítimo, Nacional, Novedades, Terrestre

El inicio de 2026 ha marcado un cambio significativo en la forma en que se configura el comercio exterior a nivel global. Lejos de un escenario dominado por la estabilidad y la eficiencia, el sistema internacional enfrenta hoy una combinación de factores que introducen un alto nivel de incertidumbre, obligando a los distintos actores a replantear sus estrategias.

Uno de los elementos más determinantes ha sido la intensificación de tensiones geopolíticas en zonas clave para el comercio mundial. Eventos en rutas estratégicas han evidenciado la fragilidad del sistema logístico global, donde el tránsito marítimo —responsable de la mayor parte del intercambio de bienes— se ve directamente afectado por conflictos que, hasta hace algunos años, tenían un impacto más acotado.

Este escenario ha tenido consecuencias inmediatas en el transporte marítimo. Durante los primeros meses del año se ha observado un incremento sostenido en los costos de flete, acompañado de una mayor volatilidad en los tiempos de tránsito y un aumento en los seguros asociados a las operaciones. Estos factores no solo afectan a grandes operadores, sino que se trasladan a toda la cadena, impactando tanto a importadores como exportadores.

En paralelo, la logística global está experimentando un cambio estructural. El modelo basado en la eficiencia extrema y la reducción de inventarios, conocido como “just-in-time”, ha comenzado a ceder frente a enfoques que priorizan la resiliencia. Las empresas están optando por mantener mayores niveles de stock y diversificar proveedores, aun cuando ello implique mayores costos operativos.

A este contexto se suma una transformación relevante en el ámbito aduanero. Las administraciones están avanzando hacia sistemas cada vez más digitalizados, con mayores capacidades de fiscalización y control en tiempo real. Esto implica un aumento en las exigencias de cumplimiento, especialmente en operaciones vinculadas al comercio electrónico y a cadenas de suministro complejas.

Para Chile, estos cambios tienen implicancias particularmente relevantes. Su economía, altamente dependiente del comercio exterior y del transporte marítimo, se encuentra expuesta a las fluctuaciones del entorno global. El aumento de costos logísticos, junto con la incertidumbre en los tiempos de entrega, genera presión sobre la competitividad de sus exportaciones y encarece las importaciones.

En este contexto, el rol de los agentes de aduana adquiere una nueva dimensión. Tradicionalmente vinculados a la gestión operativa de trámites, hoy se posicionan como actores estratégicos dentro de la cadena logística. Su conocimiento normativo, su capacidad de adaptación a entornos cambiantes y su potencial para incorporar herramientas tecnológicas los convierten en piezas clave para garantizar eficiencia y cumplimiento.

Asimismo, se abren oportunidades relevantes para quienes logren adaptarse con rapidez. La incorporación de tecnología en procesos aduaneros, la mejora en la gestión de información y la capacidad de anticipar riesgos se perfilan como factores diferenciadores. De igual forma, la diversificación de rutas y la planificación logística cobran un valor creciente.

El panorama de los primeros cuatro meses de 2026 deja una conclusión clara: el comercio exterior ha entrado en una etapa donde la gestión del riesgo es tan importante como la eficiencia operativa. En este nuevo escenario, la capacidad de interpretar el entorno y tomar decisiones estratégicas será determinante para la sostenibilidad y competitividad de los distintos actores.

Más que un cambio coyuntural, se trata de una transformación estructural. El desafío ya no es solo participar en el comercio internacional, sino hacerlo con una visión que integre complejidad, incertidumbre y oportunidad.

Comparte este artículo en: