El sistema frontal que comenzó a ingresar a Chile desde el extremo sur el 13 de julio de 2026 no tardó en convertirse en el evento meteorológico más exigente del invierno en curso. Las proyecciones meteorológicas lo describieron como una sucesión de frentes durante cinco a seis días, con lluvias acumuladas que podrían superar los 200 mm en sectores de la macrozona central, vientos en el litoral de hasta 100 km/hr y marejadas anormales de escala excepcional. El Gobierno del presidente José Antonio Kast declaró emergencia preventiva en 10 regiones —desde Atacama hasta la Araucanía, incluyendo la Región Metropolitana— con vigencia entre el 14 y el 21 de julio, precisamente para activar mecanismos de coordinación entre el Estado y los servicios de emergencia antes de que el evento alcanzara su mayor intensidad.
Para la cadena logística portuaria del país, el anuncio del temporal no ha sido un dato abstracto. Es, en términos prácticos, la contingencia más frecuente y más costosa que enfrenta el sistema de comercio exterior en temporada invernal. Los puertos del litoral chileno, en su mayoría sin infraestructura de abrigo total, dependen de condiciones marítimas que el invierno desafía con regularidad. Y esta vez, la escala del evento obligó a respuestas que no son habituales: el cierre total del segundo puerto más importante del país y la activación simultánea de protocolos de contingencia en terminales desde la Región de Coquimbo hasta el Biobío.
Lo que llegó primero: marejadas en el norte y centro
Antes de que el grueso del sistema frontal llegara a la zona central, la cadena portuaria ya registraba perturbaciones desde el norte. Según la actualización portuaria semanal publicada por Kuehne+Nagel para la primera semana de julio, los puertos de Arica, Iquique, Puerto Angamos, Antofagasta, Coquimbo y Valparaíso —terminales TPS y TPV— presentaban restricciones operativas por marejadas que afectaban los movimientos de naves y reducían la productividad de la transferencia de carga, con retrasos y mayor presión sobre los tiempos de operación en todos esos terminales.
Esa condición previa se agravó de manera significativa con la llegada del sistema frontal de mediados de julio. El Centro Zonal de Meteorología Marina de Valparaíso de la Armada de Chile emitió un aviso de marejadas anormales el 11 de julio que cubría desde el Golfo de Penas, en la Región de Aysén, hasta Los Vilos, en la Región de Coquimbo, y alcanzaba también al Archipiélago de Juan Fernández. La actualización del 14 de julio amplió el aviso hasta Huasco, incluyendo prácticamente toda la costa entre la Región de Atacama y la Región del Biobío. El aviso identificó el jueves 16 y el viernes 17 de julio como los días de mayor intensidad para el litoral central, con oleaje en dirección noroeste y riesgo declarado de sobrepasos y daños a la infraestructura del borde costero.
Los horarios de pleamar —los momentos de mayor actividad de las marejadas— se concentraron en franjas de dos a tres horas durante la mañana y la noche, lo que obliga a los operadores portuarios a ajustar los turnos de trabajo y la programación de maniobras de atraque y desatraque en tiempo real. Para los agentes de aduana y operadores de comercio exterior, esta dinámica impone reprogramaciones de despachos, ajustes en las fechas de corte de embarques y coordinación permanente con las agencias navieras para conocer el estado de los buques en espera de autorización de ingreso.
Valparaíso: el cierre más importante del sistema
La medida más significativa adoptada por el sistema portuario ante el temporal fue el cierre total del Puerto de Valparaíso para todo tipo de naves, dispuesto por la Capitanía de Puerto a partir de las 23:59 horas del miércoles 15 de julio. La instrucción indicó que las naves debían abandonar los sitios de atraque y permanecer en zonas seguras o con capacidad de navegación autónoma mientras durara la restricción.
El Puerto de Valparaíso, en coordinación con el Foro Logístico de Valparaíso (FOLOVAP), los terminales TPS y TPV, la Municipalidad de Valparaíso y los servicios de vialidad, activó un plan de contingencia que abarcó múltiples dimensiones de la operación. En el plano marítimo, se dispuso el cierre del acceso y la monitorización permanente del borde costero por parte de la Armada y la Capitanía. En el plano terrestre, los terminales coordinaron con las empresas de transporte para evitar la acumulación de camiones en los accesos al recinto durante las horas de cierre, proteger la seguridad de los conductores y mantener la fluidez de la cadena logística en la medida en que las condiciones lo permitieran.
En la infraestructura vial de acceso, se reforzó la limpieza de alcantarillas y pasos bajo nivel para prevenir anegamientos, y las autoridades mantuvieron vigilancia sobre la Avenida Altamirano —vía costera que bordea el recinto portuario— para evaluar la necesidad de cortes de tránsito por riesgo de socavones o impacto del oleaje. La Armada y la Capitanía de Puerto dispusieron la emisión de reportes periódicos durante todo el evento para ajustar las decisiones operativas en función de la evolución de las condiciones marítimas.
Esta respuesta coordinada entre autoridades marítimas, operadores portuarios, organismos municipales y actores logísticos refleja el nivel de preparación institucional que Valparaíso ha desarrollado para eventos de este tipo. El Foro Logístico de Valparaíso cumple en ese esquema un rol de coordinación esencial, permitiendo que las decisiones operativas se adopten de manera centralizada y con visibilidad sobre el conjunto de la cadena, en lugar de respuestas fragmentadas por terminal.
San Antonio: operación en alto dinamismo antes del temporal
Puerto San Antonio, el principal terminal de contenedores del país, ingresó al temporal tras meses de desempeño excepcional. Según informó la Revista Logistec el 7 de julio, el puerto registró en mayo de 2026 un crecimiento del 25% en la transferencia de carga, acumulando cerca de 10 millones de toneladas en los primeros cinco meses del año. En 2025, Puerto San Antonio se convirtió en el primer terminal chileno en superar los 2 millones de TEU anuales, con una cifra de 2.060.244 TEU que representó un crecimiento del 14% respecto de 2024.
Ese nivel de actividad hace especialmente relevante la gestión de contingencias climáticas. El Puerto de San Antonio opera como un puerto de bahía abierta, sin la protección total que ofrece un estuario o una dársena cerrada. La Capitanía de Puerto de San Antonio tiene establecida la Ordenanza N°12000/424, de julio de 2022, que dispone medidas de seguridad específicas ante Avisos de Marejadas y Marejadas Anormales, incluyendo restricciones para el movimiento de naves menores, ajustes en las operaciones de atraque y desatraque, y protocolos de comunicación con los terminales concesionados.
Para enfrentar estos escenarios de manera más sistemática, Puerto San Antonio viene desarrollando su Nuevo Modelo Logístico, que incluye el Alto San Antonio (ASAT) como regulador del flujo de camiones, el Port Community System (PCS) para la gestión digital integrada de la información de carga, el Terminal Intermodal Barrancas para potenciar la participación ferroviaria, y el Centro de Control Portuario (Cecoport) en coordinación con la Armada de Chile. Estos instrumentos no están diseñados exclusivamente para contingencias climáticas, pero su lógica de coordinación y gestión de flujos resulta directamente aplicable cuando el temporal obliga a ajustar la operación en tiempo real.
La gerenta general de la Comunidad Logística de San Antonio (COLSA), Pilar Larraín, ha señalado que el diseño del futuro Puerto Exterior —cuya RCA fue aprobada en mayo— incorpora un molo de abrigo y una dársena protegida que apuntan precisamente a reducir la exposición del terminal a condiciones marítimas adversas, lo que en términos operativos se traduce en menor variabilidad climática, menor riesgo de paralización y mayor confiabilidad para los operadores que trabajan con ventanas logísticas ajustadas.
El Biobío: marejadas, viento y afectaciones en tierra
En la Región del Biobío, los efectos del sistema frontal comenzaron a sentirse desde el 13 de julio. Las marejadas golpearon los sectores costeros de la provincia de Arauco, donde el delegado presidencial, Pedro Marileo, convocó a los pescadores a amarrar sus embarcaciones y a la población de las zonas costeras a resguardarse en sus domicilios. Las embarcaciones de pescadores artesanales en la caleta de Punta Lavapié quedaron aseguradas en tierra ante el riesgo de oleaje.
En Tomé, el estero Bellavista registró un incremento de caudal que afectó a nueve viviendas, situación que fue controlada con el despliegue de maquinaria municipal. En el mismo sector, una escuela de Punta de Parra sufrió la pérdida de su techumbre por la fuerza del viento, sin que se registraran personas al interior del establecimiento. El subsecretario del Interior, Máximo Pavez, confirmó la suspensión de clases para el miércoles 15 de julio en las regiones del Biobío y Ñuble, como medida preventiva ante la intensificación esperada del sistema.
Los terminales portuarios del Biobío —Coronel, San Vicente, Talcahuano, Lirquén— aplican en sus operaciones los protocolos definidos por las Capitanías de Puerto respectivas, que establecen restricciones para el movimiento de naves en función de los avisos emitidos por DIRECTEMAR. La Autoridad Marítima Regional y las gobernaciones marítimas del Biobío mantienen comunicación permanente con los terminales durante los eventos de marejadas para coordinar las decisiones de atraque y zarpe en tiempo real.
Pasos fronterizos terrestres: cierres preventivos en la cordillera
El impacto del temporal no se limitó a los puertos marítimos. La Senapred informó el 14 de julio la implementación de cierres preventivos en múltiples accesos cordilleranos y rutas de montaña de las regiones Metropolitana y de Valparaíso, entre ellos los accesos a Farellones, San José de Maipo, el Parque Metropolitano, la Quebrada de Macul y la ruta al Parque Cordillera. En la Región de Valparaíso, se determinó el cierre preventivo de sectores del sistema cordillerano de acceso, con ajuste permanente según la evolución de las precipitaciones y el estado de los caminos.
Estos cierres no afectan directamente al tránsito de camiones de carga que utilizan los pasos internacionales con Argentina —como Los Libertadores—, cuya operación está regulada por la Dirección de Vialidad del MOP y por las condiciones meteorológicas específicas de cada corredor. Sin embargo, la acumulación de precipitaciones y el eventual cierre de accesos alternativos puede generar presión adicional sobre la coordinación logística de los embarques programados para esos días, especialmente para carga refrigerada o con ventanas de tiempo ajustadas.
Lo que revela el temporal: resiliencia y brechas pendientes
La respuesta del sistema portuario ante el temporal del invierno 2026 revela tanto las fortalezas como las brechas de la cadena logística chilena frente a contingencias climáticas. La coordinación entre autoridades marítimas, terminales y actores logísticos en Valparaíso muestra el nivel de madurez institucional que es posible alcanzar con mecanismos permanentes de gobernanza logística como el FOLOVAP. La activación anticipada de protocolos, la comunicación proactiva con los usuarios y la gestión coordinada del flujo de camiones son prácticas que limitan el impacto de las disrupciones sobre el conjunto de la cadena.
Al mismo tiempo, el temporal vuelve a poner en evidencia la vulnerabilidad estructural de terminales que operan sin infraestructura de abrigo completa y que dependen de condiciones meteorológicas que el invierno chileno desafía con regularidad. El molo de abrigo del Puerto Exterior de San Antonio y los diseños de dársena protegida que considera ese proyecto son respuestas de largo plazo a ese problema. En el corto plazo, la resiliencia de la cadena depende de la calidad de los planes de contingencia, de la anticipación en la toma de decisiones y de la coordinación efectiva entre todos los actores del sistema.
Para los agentes de aduana y operadores de comercio exterior, los temporales invernales son una fuente recurrente de sobrecostos: demurrage por estadía de contenedores mientras el terminal está restringido, detention por demora en la devolución de equipos, reprogramación de embarques, costos adicionales de almacenaje y pérdida de ventanas logísticas. La planificación anticipada —incluyendo la revisión de los pronósticos meteorológicos con suficiente antelación y la coordinación temprana con terminales y navieras— es la principal herramienta disponible para minimizar esos impactos.
Desde la Cámara Aduanera de Chile A.G. seguimos la evolución de este sistema frontal e instamos a los operadores de comercio exterior a mantener contacto permanente con los terminales, revisar los cronogramas de despacho y activar sus protocolos de contingencia para proteger la continuidad de las operaciones durante los días de mayor intensidad del evento.
Fuentes: SENAPRED, declaración de emergencia preventiva en 10 regiones, 14 julio 2026; Armada de Chile — Centro Zonal de Meteorología Marina de Valparaíso, aviso de marejadas anormales, 11 y 14 julio 2026; El Martutino, «Puerto de Valparaíso cerrará por sistema frontal: suspenden operaciones para todo tipo de naves», 14 julio 2026; BioBioChile, «Marejadas anormales afectarían a 11 regiones desde el jueves: revisa zonas afectadas y cuándo terminan», 14 julio 2026; BioBioChile, «Balance por sistema frontal: cierres de accesos, clases suspendidas y evacuación de campamento», 14 julio 2026; 24horas.cl, «Armada emite alerta por fuertes marejadas en 10 regiones del país», 11 julio 2026; Sabes.cl, «Fuertes marejadas golpean sectores costeros en el Biobío: pescadores amarran sus botes», 13 julio 2026; La Hora, «Lo que golpeará a Chile será tremendo: confirman temporal que causará estragos en la zona central durante 5 días», 12 julio 2026; La Prensa de Monagas / EFE, «Chile: Declaran emergencia preventiva en 10 regiones por fuertes lluvias», 14 julio 2026; Kuehne+Nagel, Port Operational Updates 30 June–06 July 2026; Revista Logistec, «Puerto San Antonio registra alza de 25% en carga durante mayo y acumula casi 10 millones de toneladas en 2026», 7 julio 2026; Revista Logistec, «La Armada y Puerto San Antonio refuerzan gestión de emergencias portuarias», 7 julio 2026; Infraestructura Pública / CPI, «Puerto San Antonio impulsa nuevo modelo logístico para enfrentar desafíos de accesibilidad y efectos climáticos», abril 2026; Logística 360 / Infraestructura Pública, «Puerto Exterior de San Antonio: un nuevo marco para la carga nacional», 23 junio 2026; MundoMaritimo, «Puerto San Antonio: movilización de carga crece 2,2% en el primer bimestre de 2026», marzo 2026; DIRECTEMAR, Capitanía de Puerto de San Antonio, Ordenanza N°12000/424; Dirección General del Territorio Marítimo y Marina Mercante (DIRECTEMAR).