Puerto Antofagasta presentó en el marco de Exponor 2026 un Plan Maestro de expansión que proyecta duplicar su capacidad de transferencia de carga, pasando de los actuales 3,5 millones de toneladas anuales a 7 millones en el mediano plazo. La estrategia fue expuesta por Carlos Escobar Olguín, gerente general de la compañía, en una entrevista con Reporte Minero y Energético, y contempla 16 iniciativas orientadas tanto a mejorar la infraestructura interior del recinto como a fortalecer la cadena logística en zonas externas vinculadas a la operación portuaria y minera de la región.
El desarrollo del plan se da en un contexto de alta relevancia para el comercio exterior chileno. Según el Departamento de Estudios del Servicio Nacional de Aduanas, las exportaciones mineras de Chile alcanzaron en 2024 los USD 60.203,6 millones, equivalentes al 59,1% del total exportado por el país. Dentro de ese universo, los minerales de cobre y sus derivados representaron el 50,9% de los envíos, con USD 30.666,7 millones, mientras que el cobre concentró el 33% del total exportado, con USD 19.850,6 millones. Por la Región de Antofagasta transita aproximadamente el 35% del valor FOB de las exportaciones nacionales, lo que convierte a este puerto en uno de los nodos más críticos e irreemplazables del comercio exterior del país.
Una lógica de cadena, no solo de recinto
La premisa central que organiza el Plan Maestro es que ampliar la capacidad del puerto de forma aislada resulta insuficiente si el resto de la cadena logística no crece al mismo ritmo. Según explicó el gerente general, cuando solo un punto del sistema aumenta su capacidad sin que lo hagan los demás eslabones, el resultado es la generación de nuevos cuellos de botella que limitan la eficiencia global de la operación. Por eso, el Plan Maestro extiende su alcance más allá del perímetro portuario, incorporando sectores estratégicos como La Negra y Portezuelo como parte integral del modelo de desarrollo logístico.
Esta visión es coherente con los lineamientos del Plan Director de Logística Nacional 2025-2050 del Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones, que identifica la coordinación entre nodos portuarios, zonas logísticas y conectividad terrestre como un factor determinante para la competitividad del comercio exterior chileno.
Zona de Desarrollo Logístico La Negra: 50 hectáreas para la cadena portuaria
Uno de los proyectos de mayor proyección dentro del Plan Maestro es la Zona de Desarrollo Logístico La Negra, que contempla 50 hectáreas urbanizadas destinadas a empresas vinculadas a la cadena portuaria, minera y tecnológica de la Región de Antofagasta. La primera etapa de urbanización ya fue completada, con suministro de agua, energía eléctrica, caminos pavimentados, aceras y sistemas de tratamiento de aguas servidas.
La demanda observada desde el primer momento superó las proyecciones: en menos de tres meses desde la puesta en disponibilidad, 15 de los 16 terrenos habilitados quedaron comprometidos, incluyendo parcelas diseñadas específicamente para pequeñas y medianas empresas del sector. Este resultado refleja la brecha histórica de disponibilidad de infraestructura para empresas que necesitan instalarse en Antofagasta con condiciones adecuadas.
La zona también considera áreas de descanso para 140 camiones, medida que apunta a ordenar los flujos de acceso al terminal y reducir los impactos sobre la ciudad, cuya convivencia con la actividad portuaria es uno de los desafíos permanentes de la gestión del puerto.
Antepuerto Portezuelo y la carga boliviana
El fortalecimiento del antepuerto Portezuelo figura entre las iniciativas prioritarias del plan. Esta instalación cumple un papel clave en la recepción y regulación de la carga boliviana que llega a Antofagasta, compuesta principalmente por minerales de ese país, originalmente concebida para ingresar por ferrocarril pero que con el tiempo ha derivado en una mayor participación del transporte por camión.
El proyecto busca ordenar la llegada de vehículos de carga, mejorar los servicios a los transportistas y optimizar la operación ferroviaria dentro del terminal, incluyendo la gestión de entradas y salidas de trenes para elevar la productividad del sistema. Esta iniciativa tiene además relevancia de carácter internacional, puesto que se vincula con el tratado bilateral vigente entre Chile y Bolivia desde 1904, que garantiza condiciones de tránsito para la carga boliviana por territorio chileno hacia los puertos del Pacífico.
Ampliación del molo de abrigo: menos cierres, más disponibilidad
La ampliación del molo de abrigo es la obra de infraestructura más relevante dentro del Plan Maestro y aquella con mayor impacto directo sobre la capacidad efectiva del terminal. Puerto Antofagasta es un recinto abierto al mar, condición que lo expone a las marejadas y variaciones climáticas propias del litoral norte de Chile. Como consecuencia de esas condiciones, el puerto registra actualmente cerca de 45 días de cierre operacional al año, lo que afecta la continuidad de las operaciones y la predictibilidad para exportadores, navieras y operadores logísticos.
Con la ampliación del molo de abrigo, que generaría una mayor protección artificial de las aguas del recinto, la empresa proyecta reducir esos cierres entre un 80% y un 90%. En términos prácticos, esto equivale a recuperar entre 36 y 40 días de operación al año, con efectos directos sobre la capacidad efectiva del terminal, los costos de estadía de naves y la confiabilidad del puerto frente a sus usuarios. El costo asociado a tener una nave detenida a la espera de condiciones operativas puede ser significativo para las empresas exportadoras, en especial en un contexto de precios internacionales del cobre y el litio que exigen logística eficiente y predecible.
Sustentabilidad e intermodalidad como ejes transversales
La agenda de sustentabilidad ocupa un lugar central en la gestión del puerto, tanto por su inserción en la trama urbana de Antofagasta como por los compromisos ambientales del sector minero-portuario. La compañía impulsó un Acuerdo de Producción Limpia minero-portuario, considerado uno de los más amplios de su tipo en el país, que abarca la cadena desde las faenas mineras hasta el embarque. Entre las medidas implementadas se encuentran tecnologías para el manejo de concentrados, sistemas de limpieza de camiones, monitoreo ambiental permanente y la certificación Ecoport, estándar internacional adoptado por puertos europeos de referencia.
En materia de intermodalidad, el puerto supera actualmente la meta exigida por el Ministerio de Transportes: más del 50% de la carga se moviliza por ferrocarril, un indicador relevante en términos de eficiencia, seguridad vial y reducción de emisiones. Este resultado cobra particular importancia en el marco de los compromisos climáticos de Chile, que incluyen la reducción significativa de las emisiones del transporte de carga hacia 2040, en la ruta hacia la carbono neutralidad comprometida para 2050.
El Corredor Bioceánico y la proyección estratégica del norte
El avance del Corredor Bioceánico, que conectará el Atlántico con el Pacífico a través de Brasil, Paraguay, Argentina y Chile, amplía el horizonte estratégico del Puerto Antofagasta. La empresa proyecta que parte de los flujos de carga vinculados a esta nueva ruta comenzarán a llegar progresivamente, y ha reservado dentro de la Zona de Desarrollo Logístico La Negra áreas específicas para atender cargas provenientes de Paraguay y otros mercados del corredor.
La creciente exportación de litio argentino a través de puertos del norte de Chile es un fenómeno que ya está en marcha. Según estimaciones de especialistas en logística portuaria, el 15% de las exportaciones mineras de Argentina sale actualmente por Chile, y ese porcentaje podría crecer sustancialmente en la medida en que los proyectos de litio del noroeste argentino aumenten su producción, dado que los puertos del Pacífico norte —Antofagasta, Iquique, Mejillones— ofrecen una ventaja geográfica concreta frente a la alternativa atlántica para los destinos asiáticos, que concentran el 67% de la demanda mundial del mineral.
En ese escenario, Puerto Antofagasta y Puerto Mejillones operan de manera complementaria. Cuando uno de ellos presenta restricciones operativas por condiciones marítimas, el otro puede absorber parte de la carga, fortaleciendo la imagen de un complejo portuario regional capaz de responder a las necesidades del comercio exterior con respaldo y continuidad.
Empleo y desarrollo local
El Plan Maestro también considera impactos en el empleo y el desarrollo económico local. El crecimiento de la actividad portuaria generará nuevos puestos de trabajo directos e indirectos en la ciudad, donde el puerto tiene la particularidad de estar inserto en el tejido urbano, lo que permite a una parte importante de sus trabajadores desarrollar su actividad laboral sin alejarse de sus familias y comunidades.
Al mismo tiempo, esa inserción urbana impone restricciones y responsabilidades adicionales en materia de gestión de externalidades: ruido, polvo, circulación de camiones y emisiones son variables que la empresa debe gestionar con estándares exigentes para mantener una relación constructiva con la ciudad que la alberga.
Implicancias para la operación aduanera
Para los agentes y operadores de comercio exterior que trabajan en la Región de Antofagasta, la expansión proyectada por Puerto Antofagasta tiene implicancias prácticas concretas. El aumento de capacidad de transferencia, la reducción de los días de cierre, la ordenación de los accesos en Portezuelo y la habilitación de la Zona Logística La Negra modificarán los flujos de carga, los tiempos de despacho y las condiciones generales en que se desarrollan las operaciones de importación y exportación en el principal puerto minero del país.
La coordinación entre la Aduana Regional de Antofagasta, COCHILCO y los operadores portuarios seguirá siendo un factor clave para asegurar la trazabilidad y el control de una cadena de alto valor y elevada complejidad técnica. En 2024, el trabajo conjunto entre el Servicio Nacional de Aduanas y COCHILCO en los puertos de la región apuntó precisamente a reforzar esa articulación institucional, con visitas en terreno a los principales terminales de embarque del mineral y el desarrollo de metodologías compartidas de análisis de riesgo.
Desde la Cámara Aduanera de Chile A.G. valoramos el avance de este plan como un desarrollo de primer orden para el comercio exterior nacional. La expansión de la infraestructura portuaria en Antofagasta fortalece las condiciones en que se ejerce la función aduanera en una región que concentra más de un tercio del valor FOB exportado por Chile, y cuya capacidad logística resulta determinante para la competitividad de la principal industria exportadora del país.
Fuentes: Reporte Minero y Energético, «Puerto de Antofagasta proyecta duplicar capacidad con Plan Maestro de inversiones», Junio de 2026; Departamento de Estudios, Servicio Nacional de Aduanas, cifras 2024; Comisión Chilena del Cobre (COCHILCO); Servicio Nacional de Aduanas — Reporte Minero, «Aduana y Cochilco refuerzan fiscalización de exportaciones de cobre en Antofagasta», diciembre 2025; Antofagasta Minerals, Resultados de Producción y Costos 2025; Plan Director de Logística Nacional 2025-2050, Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones (MTT).