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POLLO CHILENO EN EL MUNDIAL: UNA EXPORTACIÓN QUE REQUIERE LOGÍSTICA Y ADUANA DE PRECISIÓN

por | Jun 25, 2026 | Aéreo, Internacional, Marítimo, Nacional, Novedades, Terrestre

La presencia del pollo chileno en las ciudades sede del Mundial de Fútbol 2026 en Estados Unidos no es un dato anecdótico. Es el resultado visible de una cadena productiva, sanitaria, logística y aduanera que Chile ha construido durante décadas y que opera con estándares de exigencia equivalentes a los del mercado más competitivo del mundo.

Según informó la empresa Agrosuper a Emol, en los meses previos al inicio del torneo se registró un aumento en la demanda de cortes de pollo en varios de los estados que albergan los estadios sede de las fases finales, especialmente filetes destinados a preparaciones como chicken fingers y chicken wings, un producto que ya forma parte de la oferta del Super Bowl anual. Ciudades como Miami, Houston, Dallas y el área metropolitana de Nueva York concentran parte importante de esa demanda adicional. En Dallas, el AT&T Stadium —con capacidad para 92 mil espectadores— albergará una de las semifinales, y en Nueva York el MetLife Stadium recibirá la gran final.

Juan Carlos Domínguez, presidente de ChileCarne, confirmó que Chile es actualmente el segundo proveedor de carne de pollo en el mercado estadounidense, y que Estados Unidos, Canadá y México concentran el 63% del valor de las exportaciones chilenas de esta proteína.

Un sector que consolidó su recuperación exportadora

Las cifras del sector avícola chileno muestran una trayectoria de recuperación sostenida tras el impacto de los brotes de Influenza Aviar que afectaron al país durante 2023. Según datos de ChileCarne publicados en agosto de 2025, los envíos de carne de pollo durante el primer semestre de ese año crecieron un 18% en volumen y un 40% en valor respecto al mismo período de 2024, consolidando la recuperación iniciada con la reapertura del mercado chino en diciembre de 2024, que había permanecido cerrado desde marzo de 2023. La carne de pollo representó el 36% del valor total de las exportaciones de carnes del país en ese período.

En producción, el sector registró un crecimiento del 5% respecto al primer semestre de 2024, según datos del INE y de la Aduana de Chile. Durante el primer semestre de 2024, el sector había exportado 85 mil toneladas por un total de USD 176 millones, con aumentos de 29% en volumen y 33% en valor respecto al año anterior, de acuerdo con ChileCarne. Al cierre de 2024, las exportaciones de carnes de ave y cerdo del país generaron ingresos cercanos a USD 1.200 millones, con presencia en más de 50 mercados, según la misma fuente.

El consumo per cápita de pollo en Chile alcanzó los 33,9 kilogramos en 2024, posicionándolo como la proteína más consumida en el país, por sobre la carne de vacuno (25,7 kg) y la de cerdo (19,7 kg), de acuerdo con cifras de ChileCarne. Esta demanda interna robusta convive con una industria exportadora que dedica una parte creciente de su producción a mercados internacionales con exigencias regulatorias de alto estándar.

La cadena logística que hace posible cada embarque

Detrás de cada tonelada de pollo chileno que llega congelada o refrigerada a un puerto de la costa este o la costa oeste de Estados Unidos hay una operación logística de precisión que comienza en la planta procesadora y no termina hasta que el FSIS estadounidense autoriza el ingreso del producto al comercio interno norteamericano.

Las exportaciones de carne de ave desde Chile se realizan en contenedores frigoríficos, que mantienen el producto a temperaturas de entre -18°C y -20°C para los productos congelados, o en rangos de temperatura controlada para los refrigerados, durante los aproximadamente 20 días de tránsito marítimo entre puertos chilenos y los principales puertos de llegada en Estados Unidos. El monitoreo continuo de temperatura durante el trayecto no es opcional: es un requisito documental exigido por las autoridades del país de destino y condición para la validez de la certificación sanitaria que acompaña al envío. Un desvío en la cadena de frío puede comprometer la habilitación del embarque completo.

Los envíos se realizan principalmente desde los puertos de San Antonio y Valparaíso en la zona central, hacia puertos estadounidenses como Los Ángeles, Houston, Nueva York y Miami, dependiendo de la distribución geográfica del cliente en destino. La planificación logística debe considerar los tiempos de zarpe, los plazos de despacho aduanero en origen, la disponibilidad de espacios en los buques frigoríficos o en los contenedores reefer de portacontenedores regulares, y los tiempos estimados de reinspección en el puerto de arribo.

El marco regulatorio: equivalencia sanitaria entre el SAG y el FSIS

El pilar que sustenta las exportaciones de carne de ave chilena hacia Estados Unidos es un acuerdo de equivalencia sanitaria entre el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) de Chile y el Food Safety and Inspection Service (FSIS) del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA). Este reconocimiento, cuya Norma Final fue publicada en el Federal Register en noviembre de 2007 y entró en vigor el 3 de diciembre de ese año, estableció que el sistema de inspección oficial del SAG provee un nivel de protección equivalente al del sistema federal estadounidense para la carne de ave.

Lo que esto significa en la práctica es que el SAG, y no el FSIS directamente, es el garante del cumplimiento de las exigencias estadounidenses en Chile. El SAG certifica y habilita los establecimientos autorizados para exportar, verifica que sus procedimientos de control e inocuidad sean equivalentes al estándar norteamericano, y es el responsable ante el FSIS si se detecta un problema en un producto chileno en territorio estadounidense. Si algo falla, el FSIS no reclama a la planta en particular: solicita al SAG un análisis de causa y las acciones de mitigación correspondientes, según explicaron especialistas del sector en una capacitación organizada por ChileCarne.

Este sistema incluye auditorías periódicas del FSIS a los establecimientos chilenos habilitados, con visitas en terreno que verifican el cumplimiento de los procedimientos declarados. Las plantas autorizadas pueden ser revisadas y suspendidas si no mantienen los estándares exigidos, lo que convierte a la habilitación no en un trámite inicial sino en un requisito de cumplimiento permanente.

En Estados Unidos, cada envío de productos cárnicos y avícolas ingresa bajo la autoridad conjunta de la U.S. Customs and Border Protection (CBP) y el Animal and Plant Health Inspection Service (APHIS) del USDA, y se transfiere al FSIS para la reinspección. Los inspectores del FSIS verifican visualmente cada envío y la documentación que lo acompaña, y seleccionan aleatoriamente envíos para reinspección física y de laboratorio según un sistema computarizado que funciona con un nivel de confianza del 95%, según indica el propio FSIS.

La documentación aduanera: un eslabón crítico de la cadena

En el plano aduanero, las exportaciones de carne de ave chilena hacia Estados Unidos se realizan en arancel cero desde enero de 2013, al amparo del Tratado de Libre Comercio Chile-Estados Unidos. Sin embargo, el acceso arancelario preferencial no reemplaza ni simplifica las obligaciones documentales que cada embarque debe cumplir para ser habilitado en destino.

El certificado sanitario de exportación emitido por el SAG es el documento central de la operación. Este documento acredita que el producto ha sido inspeccionado y aprobado por el sistema oficial chileno, e incluye información sobre el establecimiento de origen, la descripción del producto, el número de contenedor, el número de lote, la temperatura de proceso y el sello de inspección oficial. El número de certificado debe estar impreso o sellado: no se aceptan certificados con números escritos a mano.

Para productos congelados, el certificado de frío es un documento adicional requerido, que acredita que el producto fue procesado y mantenido bajo condiciones de temperatura controlada desde la planta hasta el embarque. El SAG emite este documento en formato electrónico, digital con Firma Electrónica Avanzada (FEA) o en papel pre-impreso con medidas de seguridad, dependiendo del mercado de destino y del tipo de producto, según establece la normativa del servicio.

La correcta clasificación arancelaria del producto en la partida del Sistema Armonizado correspondiente, la consistencia entre los documentos del SAG y los manifiestos de carga del transportista marítimo, y la trazabilidad a nivel de lote son condiciones que el agente de aduana debe verificar y gestionar con precisión en cada operación. Cualquier inconsistencia documental —un número de contenedor que no coincide, una descripción de producto que difiere entre el certificado y la factura comercial, o una temperatura de proceso fuera de rango— puede derivar en retención del embarque, inspección adicional, costos de almacenamiento en frío en el puerto de destino, o rechazo y destrucción del producto.

Sanidad animal y bioseguridad: el valor estratégico del estatus sanitario

El acceso de Chile al mercado estadounidense no es solo el resultado de una negociación comercial o de la firma de un TLC. Es el resultado de décadas de trabajo en bioseguridad avícola que permitieron al país recuperar su condición de libre de Influenza Aviar en apenas seis meses tras el primer brote de 2023, según destacó el presidente de ChileCarne. Esa capacidad de respuesta es lo que preserva el acceso a mercados que pueden cerrarse en cuestión de días si un país pierde su estatus sanitario.

La vigilancia epidemiológica permanente, el trabajo coordinado entre el sector público y privado, y el mantenimiento de altos estándares de bioseguridad en las plantas son condiciones sine qua non para sostener la confianza de los mercados internacionales. El FSIS puede iniciar procedimientos de suspensión de las importaciones desde un país si se detectan problemas sistémicos en su sistema de control, lo que puede dejar sin acceso al mercado a toda la industria avícola chilena de manera simultánea.

La complejidad regulatoria, documental y logística que caracteriza a las exportaciones de carne de ave hacia mercados como Estados Unidos hace que el trabajo del agente de aduana sea un factor determinante para el éxito comercial de cada operación. No se trata únicamente de tramitar un despacho: se trata de articular la documentación sanitaria, la certificación de frío, los documentos de transporte, la clasificación arancelaria, el cumplimiento de las exigencias del FSIS y la trazabilidad del producto en una cadena sin eslabones sueltos.

Un error en cualquiera de estos puntos puede traducirse en pérdidas económicas significativas para el exportador, en daño reputacional ante el cliente en destino, y en eventuales consecuencias para el acceso del conjunto del sector al mercado afectado. El conocimiento actualizado de los requisitos del FSIS, de las normas del SAG y de los procedimientos aduaneros de la CBP es parte de la competencia técnica que los agentes de aduana especializados en el sector agroalimentario deben mantener permanentemente.

Fuentes: Agrosuper, «El pollo chileno se suma como protagonista a la fiebre del Mundial en Estados Unidos», 24 de junio de 2026; ChileCarne, «Exportaciones de pollo chileno retomaron dinamismo y consumo de cerdo crece 6% en el primer semestre», agosto 2025; ChileCarne, «Una visión de largo plazo: 2024 de logros para la exportación de carnes de cerdos y aves», enero 2025; INE / Aduana de Chile; Food Safety and Inspection Service (FSIS-USDA); Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), Exportaciones; Embajada de Estados Unidos en Chile, «Certificación del Proceso de Inspección de Carnes»; Oficina Agrícola de Chile en Washington, D.C.; Tratado de Libre Comercio Chile-Estados Unidos.

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