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PERÚ PODRÍA INSTALAR EL CABLE SUBMARINO DE LA POLÉMICA

por | Mar 3, 2026 | Internacional

La competencia global por la infraestructura estratégica ha incorporado en los últimos años un componente menos visible que los puertos, carreteras o aeropuertos: los cables submarinos de fibra óptica. Por estas redes circula más del 95% del tráfico internacional de datos, incluyendo comunicaciones financieras, comercio electrónico, servicios en la nube y operaciones gubernamentales. En este contexto, Perú comienza a perfilarse como una alternativa relevante para un eventual cable transpacífico que conecte directamente China con América Latina. 

La discusión se intensificó luego de que en Chile surgieran tensiones diplomáticas en torno a un proyecto que buscaba unir Sudamérica con Asia mediante un tendido submarino. La revisión política y estratégica de esa iniciativa abrió espacio a nuevas evaluaciones en la región. Analistas y actores del sector de telecomunicaciones coinciden en que Perú reúne condiciones técnicas y geográficas que lo convierten en un candidato viable. 

Actualmente, Perú cuenta con varios cables submarinos que aterrizan en su costa, principalmente en Lima. Sin embargo, estas conexiones enlazan primero con Estados Unidos antes de redirigir el tráfico hacia Asia. Un enlace directo con el continente asiático modificaría la arquitectura regional de conectividad, reduciendo tiempos de transmisión de datos y diversificando rutas. 

La latencia es un factor clave en este debate. Menores tiempos de respuesta son determinantes para industrias como los servicios financieros, plataformas digitales, videojuegos en línea y aplicaciones basadas en inteligencia artificial. Un trayecto más corto entre Sudamérica y Asia podría generar ventajas competitivas para empresas que operan en ambos mercados. 

A ello se suma la existencia de la Red Dorsal Nacional de Fibra Óptica peruana, diseñada para integrar digitalmente distintas regiones del país y facilitar la interconexión con naciones vecinas. Aunque esta infraestructura ha enfrentado desafíos de uso y rentabilidad, su presencia constituye una base técnica que podría potenciar el impacto de un nuevo cable internacional. 

El análisis no se limita al plano tecnológico. La infraestructura digital se ha convertido en un elemento central de la competencia estratégica entre China y Estados Unidos. Washington ha manifestado preocupación por la participación de empresas chinas en proyectos considerados críticos, argumentando riesgos vinculados a seguridad y manejo de datos. Beijing, por su parte, promueve activamente su expansión tecnológica como parte de su estrategia de integración global. 

Perú mantiene relaciones económicas relevantes con ambas potencias. China es uno de sus principales socios comerciales e inversionistas, con presencia destacada en sectores como minería, energía y logística. El desarrollo del puerto de Chancay, concebido como un nodo clave para el comercio transpacífico, refuerza esa relación. La eventual instalación de un cable submarino directo podría consolidar un corredor integral que combine transporte físico y conectividad digital. 

Sin embargo, cualquier decisión implicaría evaluaciones regulatorias, financieras y geopolíticas complejas. La construcción de un cable transpacífico requiere inversiones que pueden superar varios cientos de millones de dólares, además de acuerdos multilaterales para su operación y mantenimiento. También demanda marcos claros sobre protección de datos, ciberseguridad y supervisión técnica. 

Desde la perspectiva regional, un proyecto de este tipo podría fortalecer la autonomía digital de América Latina. Diversificar rutas reduce la vulnerabilidad ante interrupciones y amplía la capacidad de negociación frente a proveedores globales de servicios digitales. Asimismo, podría incentivar la instalación de centros de datos y atraer inversiones asociadas a la economía digital. 

No obstante, los beneficios potenciales deben ponderarse frente a los riesgos. La experiencia reciente en otros países muestra que la infraestructura estratégica puede convertirse en objeto de disputa política. La clave estará en diseñar mecanismos transparentes de licitación, participación y control que garanticen estándares internacionales. 

La eventual consolidación de Perú como punto de enlace entre Asia y América Latina no es un escenario inevitable, pero sí plausible. Su ubicación geográfica, su infraestructura existente y su creciente relevancia logística lo posicionan en el centro de una discusión que trasciende lo tecnológico. En un mundo cada vez más interconectado, los cables submarinos no solo transportan datos: también redefinen equilibrios de poder y oportunidades de desarrollo. 

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