Este fin de semana, en una sala del Ministerio de Economía de Argentina ubicada a un costado de la Casa Rosada, delegaciones de Chile y Argentina suscribieron la reactivación formal del Tratado de Integración y Complementación Minera, acuerdo bilateral que data de diciembre de 1997 y que establece el marco jurídico para el desarrollo conjunto de proyectos mineros en las zonas fronterizas entre ambos países. La firma tuvo lugar durante la XIX Reunión Ordinaria de la Comisión Administradora del tratado —la primera bajo el gobierno del presidente José Antonio Kast—, y marca el relanzamiento más sustantivo de este mecanismo en lo que va del siglo.
La delegación chilena estuvo encabezada por el subsecretario de Minería, Álvaro González, y el subsecretario de Relaciones Exteriores, Patricio Torres. Argentina participó a través del secretario de Minería, Luis Lucero, y el director de Integración Económica Latinoamericana y el Caribe, Marcos Stancanelli. No fue un trámite diplomático de rutina: durante la jornada, las autoridades también se reunieron con representantes de los principales proyectos mineros que podrían operar bajo el acuerdo, quienes presentaron sus estados de avance y manifestaron su interés en acceder a los beneficios del tratado.
Historia y lógica de un acuerdo que vuelve al centro
El Tratado de Integración y Complementación Minera fue firmado el 29 de diciembre de 1997 en las ciudades de San Juan y Antofagasta por los presidentes Eduardo Frei Ruiz-Tagle y Carlos Menem, promulgado en Chile en diciembre del año 2000, y entró en vigor como el primer acuerdo de su tipo en América Latina. Su diseño responde a una realidad geológica que ningún límite político puede ignorar: la Cordillera de los Andes alberga yacimientos de clase mundial que se extienden a ambos lados de la frontera, y cuyo desarrollo eficiente requiere libre circulación de personas, equipos, insumos y materiales entre ambos países.
El tratado opera mediante Protocolos Adicionales Específicos, que las propias compañías mineras solicitan a la Comisión Administradora para sus proyectos particulares. Cada protocolo delimita el área de operación transfronteriza y fija las condiciones especiales para el tránsito dentro de esa zona, incluyendo regímenes aduaneros diferenciados, coordinación entre los servicios de salud y seguridad de ambos países, y condiciones laborales para los trabajadores que se desplazan entre jurisdicciones. La gobernanza del acuerdo recae en la Comisión Administradora binacional, integrada por autoridades de Minería y Relaciones Exteriores de cada país, con un secretario ejecutivo por parte de cada gobierno.
Durante los primeros años de su vigencia, el tratado tuvo aplicación limitada. El acuerdo existía, pero los proyectos que lo requerían no avanzaban al ritmo necesario para justificar su activación plena. Eso cambió en la última década con el descubrimiento y desarrollo de yacimientos de cobre de escala excepcional en las provincias argentinas de San Juan, Mendoza y Salta, ubicados en la zona andina y con acceso natural hacia los puertos chilenos del Pacífico. Cuando esos proyectos comenzaron a madurar, el tratado volvió a adquirir relevancia estratégica. Cinco de los seis proyectos más relevantes identificados ya cuentan con permisos o evaluaciones económicas en curso bajo el marco del acuerdo, según consignó Ex-Ante.
Los proyectos y lo que está en juego
La cartera de proyectos binacionales que podrían beneficiarse del tratado supera actualmente los USD 20.700 millones en inversión estimada, según informó el subsecretario González durante la reunión en Buenos Aires. Las iniciativas más avanzadas son el Distrito Vicuña, que agrupa los yacimientos Josemaría y Filo del Sol bajo la propiedad conjunta de Lundin Mining y BHP, ubicado en la zona norte de la frontera, cerca de la mina Caserones; Los Azules, de McEwen Mining, en la provincia de San Juan; El Pachón, de Glencore, que limita directamente con Los Pelambres de Antofagasta Minerals; y Los Helados, de NGex Minerals y Lundin Mining. A estas iniciativas se suman El Alto de Barrick, Mogotes Metals y Nexo Andino, en distintas etapas de exploración.
El conjunto de estos proyectos podría aportar, desde 2030, cerca de 1 millón de toneladas de cobre fino anual, además de 25 toneladas de oro y casi 8.000 toneladas de plata durante más de 35 años de operación, según los estudios de factibilidad disponibles citados por Ex-Ante. Un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo estima que su desarrollo generaría inversiones superiores a USD 18.000 millones, cerca de 80.000 empleos durante la fase de construcción y un aumento potencial de las exportaciones de hasta 8% para Argentina y 1,8% para Chile respecto de los niveles de 2023.
El estudio Cesco-Fundar, por su parte, calcula que los beneficios económicos directos para Chile alcanzarían los USD 11.000 millones: USD 8.000 millones en inversiones asociadas a infraestructura, bienes y servicios, y cerca de USD 2.000 millones en logística, proveedores y actividades económicas desarrolladas en territorio chileno. Esa proyección incluye el uso de los puertos del norte del país —especialmente Antofagasta, Coquimbo y eventualmente Caldera— como plataformas de exportación de los concentrados y cátodos producidos en los proyectos binacionales.
El modelo de integración productiva que Chile propone
El subsecretario González fue explícito al definir cuál es la ambición chilena detrás de la reactivación del tratado: no se trata únicamente de facilitar que los proyectos argentinos usen los puertos chilenos para exportar sus minerales, sino de construir un modelo de integración productiva en el que ambos países compartan infraestructura, proveedores, capacidades tecnológicas y creación de valor. El éxito del tratado, señaló, no se medirá por la cantidad de proyectos que crucen la cordillera, sino por la capacidad de Chile para transformar esa cartera de USD 20.700 millones en inversión, empleo, innovación y oportunidades para las regiones.
Esa visión tiene implicancias prácticas concretas. Los proyectos binacionales generarán demanda de servicios de ingeniería, proveedores de equipos, empresas de logística y transporte, operadores de almacenaje y distribución, y servicios aduaneros especializados para gestionar los regímenes de tránsito, temporalidad y exportación que los protocolos habilitan. Chile dispone de una industria de proveedores mineros altamente desarrollada, capital humano especializado y una experiencia regulatoria que ningún otro país de la región puede igualar en el ámbito de la minería de gran escala. Esa ventaja competitiva es la que el tratado permite movilizar en favor de proyectos que, sin el marco binacional, deberían operar bajo dos sistemas regulatorios separados con costos y fricciones adicionales.
Los pasos fronterizos que articularán estos flujos son principalmente los de la Región de Atacama y Coquimbo —especialmente Agua Negra, cuyo túnel está en construcción y que conectará San Juan con La Serena— y los del norte de Chile. La logística de transporte de concentrados, insumos y equipos entre los yacimientos y los puertos requerirá coordinación aduanera bilateral permanente, regímenes de admisión temporal para equipos de alto valor y mecanismos de trazabilidad que permitan a los operadores de comercio exterior gestionar las operaciones con certeza jurídica en ambas jurisdicciones.
El contexto exportador: cobre y litio en máximos históricos
La reactivación del tratado coincide con uno de los mejores momentos del desempeño exportador minero de Chile en lo que va de la presente década. Según datos publicados por el Banco Central de Chile, las exportaciones de cobre registraron en junio de 2026 un crecimiento interanual de 17,6%, alcanzando los USD 5.866 millones durante ese mes. Ese resultado impulsó un superávit comercial de USD 3.318 millones en junio, reflejo del buen desempeño del principal producto de exportación del país y de las condiciones del mercado internacional del metal. En el acumulado del primer semestre, las exportaciones de cobre superaron por primera vez los USD 30.000 millones, estableciendo un récord histórico.
El litio, por su parte, protagoniza uno de los crecimientos más pronunciados del comercio exterior chileno en años recientes. Según el informe de Comercio Exterior de la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales (Subrei), las exportaciones de litio alcanzaron USD 3.218 millones durante el primer semestre de 2026, casi el triple del valor registrado en el mismo período del año anterior. Con ese resultado, los envíos acumulados entre enero y junio ya superan en un 34,4% el total registrado durante todo 2025, cuando las exportaciones del mineral llegaron a USD 2.394 millones. El desempeño se explica por la recuperación de los precios internacionales y la sólida demanda de minerales críticos para electromovilidad, almacenamiento de energía y aplicaciones tecnológicas diversas.
Ambos resultados sitúan a Chile en una posición de fortaleza para ampliar su participación en el mercado global de minerales críticos, y la reactivación del tratado con Argentina es parte de la estrategia para sostener esa posición en el largo plazo mediante el desarrollo de yacimientos de nueva generación.
Implicancias para la operación aduanera y logística
Para los operadores de comercio exterior y los agentes de aduana, el relanzamiento del tratado tiene proyecciones operacionales concretas que irán materializándose en la medida en que los proyectos binacionales avancen hacia sus etapas de construcción y operación, estimadas desde 2030.
Los protocolos que el tratado habilita permiten regímenes especiales de tránsito temporal para equipos e insumos de alto valor —maquinaria de extracción, explosivos, insumos químicos, repuestos críticos— entre el lado argentino y el chileno de los yacimientos. La gestión de esos regímenes requiere coordinación permanente entre el Servicio Nacional de Aduanas de Chile y la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) de Argentina, intercambio de información documental sobre los movimientos de carga autorizados y verificación del cumplimiento de las condiciones de cada protocolo en los pasos fronterizos habilitados.
Asimismo, la exportación de concentrados de cobre desde yacimientos binacionales hacia los mercados asiáticos a través de puertos chilenos requiere documentación de origen que acredite el cumplimiento de los criterios de valoración aduanera en operaciones entre partes vinculadas —las compañías mineras operando a ambos lados de la frontera—, un área donde la intervención técnica del agente de aduana es especialmente relevante para asegurar la correcta valoración y clasificación de los envíos y prevenir contingencias con las autoridades aduaneras de los países de destino.
La perspectiva de un aumento de más de 540.000 toneladas anuales de producción de cobre binacional hacia 2030, sumada al crecimiento ya en curso de las exportaciones de cobre y litio, configura un escenario de expansión sostenida de los flujos de carga minera que demandarán mayor capacidad operativa, técnica y documental de toda la cadena logística y aduanera del norte de Chile.
Desde la Cámara Aduanera de Chile A.G. valoramos la reactivación del Tratado de Integración y Complementación Minera como un desarrollo estratégico de primer orden para el comercio exterior nacional. La integración productiva con Argentina en el ámbito minero fortalece la posición de Chile como plataforma logística y exportadora en el Pacífico Sur, amplía la base de operaciones para la comunidad aduanera en las regiones fronterizas y contribuye a consolidar el liderazgo del país en el suministro global de los minerales que la transición energética demanda.
Fuentes: Diario Financiero, «Chile y Argentina reactivan tratado minero binacional y apuntan a impulsar proyectos por más de US$20.700 millones», 8 julio 2026; Emol / El Mercurio, «Chile y Argentina reactivan tratado para impulsar la minería fronteriza», 8 julio 2026; BioBioChile, «Firmado en 1997: Chile y Argentina reactivan tratado para impulsar la minería fronteriza», 8 julio 2026; Revista Nueva Minería y Energía, 8 julio 2026; Ex-Ante, «Tratado minero Chile-Argentina: los proyectos clave de la nueva agenda entre Kast y Milei», mayo 2026; Sitio Andino, «Reactivan el acuerdo minero entre Argentina y Chile», julio 2026; Ministerio de Minería de Chile; Cesco-Fundar, estudio de impacto económico proyectos binacionales; Banco Interamericano de Desarrollo (BID), estudio de impacto; Banco Central de Chile, estadísticas de comercio exterior, junio 2026; Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales (Subrei), Informe de Comercio Exterior primer semestre 2026, julio 2026; COCHILCO.