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𝗗𝗜𝗘𝗭 𝗔Ñ𝗢𝗦 𝗗𝗘𝗟 𝗢𝗖𝗜𝗦: 𝗟𝗔 𝗔𝗥𝗤𝗨𝗜𝗧𝗘𝗖𝗧𝗨𝗥𝗔 𝗦𝗜𝗟𝗘𝗡𝗖𝗜𝗢𝗦𝗔 𝗗𝗘 𝗟𝗔 𝗟𝗨𝗖𝗛𝗔 𝗖𝗢𝗡𝗧𝗥𝗔 𝗘𝗟 𝗖𝗢𝗠𝗘𝗥𝗖𝗜𝗢 𝗜𝗟𝗜𝗖𝗜𝗧𝗢 𝗘𝗡 𝗖𝗛𝗜𝗟𝗘

por | May 15, 2026 | Aéreo, Internacional, Marítimo, Nacional, Novedades, Terrestre

Cuando la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de Chile (CNC) decidió crear, en mayo de 2016, un observatorio especializado en comercio ilícito, la iniciativa fue recibida con expectativa moderada. No era la primera vez que una organización gremial anunciaba una plataforma de análisis, y tampoco era evidente que ese tipo de instancias lograra trascender el diagnóstico para convertirse en factor de cambio real. Diez años después, el balance del Observatorio del Comercio Ilícito y Seguridad (OCIS) desafía ese escepticismo inicial.

La conmemoración del décimo aniversario, celebrada durante la Asamblea Anual de Socios 2026 de la CNC en Santiago, permitió trazar una trayectoria que va desde un espacio gremial de reflexión hasta una plataforma técnica con capacidad de incidencia legislativa, articulación institucional transversal y producción sistemática de evidencia. No es un recorrido menor, y tampoco fue lineal.

El problema que justificó la existencia del OCIS

El comercio ilícito en Chile no es un fenómeno nuevo, pero sí uno que se ha transformado con velocidad y profundidad durante la última década. El contrabando de mercancías, la piratería y falsificación de productos, el comercio ambulante ilegal y la penetración de redes de crimen organizado en cadenas de distribución han pasado de ser preocupaciones sectoriales a constituir amenazas transversales al tejido económico del país.

Según una encuesta nacional realizada por la CNC en diciembre de 2023, el 80 por ciento de la población cree que existen mafias detrás del comercio ambulante ilegal. El dato no es anecdótico: revela que la ciudadanía ya ha establecido la conexión entre informalidad económica y delincuencia organizada, una vinculación que el OCIS lleva años documentando y visibilizando ante las autoridades. CNC

El estallido de 2019 y la crisis sanitaria de 2020 fueron, como lo ha señalado la propia dirigencia del observatorio, detonantes que aceleraron el fenómeno. Ambos eventos, con intensidades distintas, impidieron el desarrollo normal de las actividades económicas y profundizaron el impacto del comercio ilegal sobre el sector formal. En ese contexto, el OCIS tuvo que responder con mayor urgencia y con herramientas más afinadas. CNC

Una década de construcción institucional

El Observatorio cumplió diez años desde su creación, consolidándose como un espacio de colaboración público-privada para enfrentar el comercio ilícito y sus múltiples impactos en la economía y la seguridad del país. Esa consolidación no fue el resultado de una trayectoria sin tropiezos, sino de una apuesta sostenida por construir credibilidad técnica y confianza institucional entre actores que, en ausencia de una plataforma como esta, difícilmente habrían encontrado un espacio común de trabajo.

La arquitectura del OCIS descansa sobre un modelo de gobernanza que integra a organismos públicos de fiscalización y control —el Servicio Nacional de Aduanas, el Servicio de Impuestos Internos, Carabineros de Chile, la Policía de Investigaciones, el Ministerio Público y el Instituto Nacional de Propiedad Industrial— con gremios empresariales, cámaras de comercio regionales, entidades logísticas y organismos especializados en trazabilidad y propiedad intelectual. La diversidad de actores es, precisamente, uno de los activos más difíciles de construir y uno de los más valiosos a la hora de producir propuestas con respaldo transversal.

A lo largo de una década, el OCIS ha impulsado encuestas de percepción ciudadana, estudios sobre el cumplimiento municipal en materia de comercio en vía pública, investigaciones sobre los llamados «malls chinos» y su impacto sobre el comercio formal, análisis de los vínculos entre informalidad económica y crimen organizado, y una agenda legislativa concreta. Propuestas del OCIS inspiraron tres proyectos de ley presentados al Congreso que abordan el fortalecimiento de la fiscalización, la sanción a la demanda, la persecución del lavado de activos y la tipificación de delitos de propiedad industrial como de acción penal pública. Que iniciativas gestadas en una mesa técnica gremial terminen traduciéndose en proyectos de ley es una señal inequívoca de incidencia real.

En 2025, el OCIS, en coordinación con el Ministerio Público, lanzó un canal de denuncias para que socios, colaboradores, proveedores y clientes pudieran reportar de manera segura y confidencial los delitos que afectan a empresas del sector. La iniciativa ilustra bien la evolución del observatorio: de la producción de conocimiento a la generación de instrumentos operativos concretos.

En paralelo, la CNC ha expandido el modelo hacia regiones, inaugurando observatorios locales en ciudades como Puerto Montt, en alianza con cámaras de comercio territoriales, reflejando así la vocación descentralizadora de la iniciativa. CNC

El papel de la Cámara Aduanera en la mesa de trabajo

Dentro del ecosistema institucional que articula el OCIS, la participación de la Cámara Aduanera de Chile tiene un carácter estratégico que va más allá de la representación sectorial. Fundada en 1939, la Cámara Aduanera constituye uno de los pilares técnicos del sistema de comercio exterior chileno. Su incorporación a las mesas de trabajo del observatorio no es un dato menor: las aduanas son, por definición, la primera línea de control frente al ingreso de mercancías falsificadas, contrabando y operaciones vinculadas al crimen organizado transnacional.

La contribución de la Cámara Aduanera al OCIS opera en varios planos simultáneos. En el técnico, aporta conocimiento especializado sobre las vulnerabilidades de las cadenas logísticas, los puntos críticos de control en pasos fronterizos y puertos, y las modalidades cambiantes del contrabando organizado. En el normativo, su experiencia en trazabilidad documental y control aduanero alimenta las propuestas que el observatorio eleva a la autoridad. En el de la cooperación internacional, la Cámara Aduanera mantiene vínculos con organismos como ASAPRA, la Asociación de Agentes de Aduana de la Región de las Américas, lo que amplía la perspectiva comparada desde la que se analizan los fenómenos ilícitos en el contexto regional.

Esta articulación no es casual. El comercio ilícito en Chile no puede entenderse sin considerar su dimensión transfronteriza. El contrabando de cigarrillos, alcohol, vestuario y electrónica; el ingreso de mercancías falsificadas desde Asia; el tránsito de precursores químicos vinculados al narcotráfico: todos estos fenómenos tienen un punto de ingreso o paso por el sistema aduanero. Que los agentes de aduana participen activamente en la mesa del OCIS significa que el análisis parte desde el lugar donde los flujos ilegales son —o deberían ser— detectados.

El desafío de los próximos diez años

En el inicio de 2026, el presidente de la CNC, José Pakomio, planteó la necesidad de avanzar hacia una Política Nacional contra el Comercio Ilícito y recordó que el OCIS presentó 35 medidas concretas para fortalecer la capacidad del país para enfrentar el comercio ilícito, la seguridad pública y el comercio ambulante.

La propuesta apunta a un salto cualitativo: dejar de operar únicamente desde la articulación gremial y técnica para instalar el combate al comercio ilícito como una política de Estado con recursos, institucionalidad y continuidad garantizada más allá de los ciclos de gobierno.

El camino recorrido por el OCIS en una década ofrece argumentos sólidos para creer que ese paso es posible. Ha demostrado que la colaboración público-privada, cuando descansa sobre evidencia rigurosa y compromisos sostenidos en el tiempo, puede modificar la agenda pública, influir en la legislación y generar instrumentos operativos que cambian las condiciones concretas del problema.

Lo que viene es más complejo. El crimen organizado se adapta, las economías ilegales encuentran nuevos vectores y la digitalización ha abierto rutas de comercio ilícito que los marcos normativos tradicionales no anticiparon. Frente a ese escenario, el OCIS llega a su segunda década con una red institucional consolidada, una metodología probada y, sobre todo, con la legitimidad que solo dan diez años de trabajo constante y resultados verificables.

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