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VALPARAÍSO ACTIVA MEDIDAS PARA AGILIZAR EL FLUJO DE CAMIONES MIENTRAS LOS LIBERTADORES TRASLADA PRESIÓN A LOS CORREDORES ALTERNATIVOS

por | Ago 26, 2026 | Aéreo, Internacional, Marítimo, Nacional, Novedades, Terrestre

La logística chilena está enfrentando estas semanas una prueba que no se explica por un solo punto de congestión. En Valparaíso, la atención está puesta en reducir los tiempos de espera de los camiones que ingresan y salen del sistema portuario. En la frontera con Argentina, el problema nace de la interrupción de un corredor estratégico y de la necesidad de distribuir parte de sus flujos por rutas alternativas.

El Sistema Integrado Cristo Redentor fue cerrado nuevamente el 24 de agosto debido a las condiciones meteorológicas previstas para la alta cordillera, luego de haber reabierto el 18 de agosto tras 34 días de interrupción. La decisión fue adoptada en coordinación entre las autoridades chilenas y argentinas, sobre la base de los informes de vialidad de ambos países. El pronóstico disponible al momento del cierre advertía que la inestabilidad podría prolongarse hasta fines de agosto.

Los Libertadores no es simplemente un paso fronterizo. Es el principal corredor terrestre entre Chile y Argentina en la zona central. Durante el cierre anterior de agosto, la Unidad de Pasos Fronterizos informó que Pino Hachado y Cardenal Antonio Samoré operaban con refuerzos para absorber parte del aumento de los flujos. En esa oportunidad, la autoridad señaló que algunos pasos alternativos llegaron a triplicar su capacidad habitual de atención, aunque advirtió que las condiciones meteorológicas podían generar restricciones puntuales.

Pino Hachado es especialmente relevante. La propia Unidad de Pasos Fronterizos lo identifica como uno de los corredores que deben reforzarse ante la contingencia en Los Libertadores. El complejo está conectado con Argentina a través de la Ruta 181-CH.

Pero el invierno vuelve a introducir una limitación. Este miércoles 26 de agosto, Pino Hachado permanece cerrado debido a hielo y nieve en la calzada. El cierre fue informado para toda la jornada y su reapertura queda sujeta a la evolución de las condiciones meteorológicas y del camino.

Cardenal Samoré presenta otra situación. El martes 25 de agosto se encontraba habilitado, aunque con precauciones por viento, lluvia y nieve. Sigue siendo una vía alternativa relevante para el intercambio con Argentina.

Por eso, más que hablar de una congestión simultánea en ambos pasos, la evidencia disponible permite hablar de presión sobre la red. Pino Hachado está cerrado y Cardenal Samoré se mantiene operativo, pero ambos forman parte de un sistema que debe responder a una alteración extraordinaria de los flujos.

También hay una dimensión aduanera. Aumentar el número de camiones que llegan a un complejo no resuelve por sí solo el problema. La capacidad efectiva depende de infraestructura, coordinación entre los servicios contralores, personal, sistemas informáticos y procedimientos de revisión. Aduanas ha señalado que la tecnología no invasiva, el análisis de riesgo y la especialización de sus funcionarios son parte de su estrategia de control. Entre los complejos dotados con tecnología de escáner figuran Los Libertadores y Cardenal Samoré.

Ese mismo principio aparece, con otra expresión, en Valparaíso.

Terminal Pacífico Sur informó el 25 de agosto que está reforzando la coordinación con las empresas de transporte para mejorar el flujo terrestre. El gerente de Operaciones de TPS, Nelson Ojeda, explicó que el terminal registra más de 1.500 entradas o salidas de camiones diariamente y que monitorea los tiempos de estadía dentro de TPS y en la Zona de Extensión de Apoyo Logístico, ZEAL.

En este trabajo también participa Fedequinta. TPS señala que mantiene reuniones y canales de comunicación directa con la organización para identificar procedimientos. Su presidente, Iván Mateluna, valoró la comunicación permanente y señaló que la continuidad de trabajo ha mejorado casi un 80%, aunque persisten puntos que requieren ajustes, especialmente frente a episodios de congestión y a la anticipación de información sobre embarques y retiros de importación.

El punto tiene una consecuencia práctica. Para el transportista, la espera no comienza necesariamente en la puerta del terminal. Puede comenzar cuando avanza sin información suficiente sobre la disponibilidad de la carga, la ventana de atención o las condiciones de ingreso.

TPS está avanzando también por esa vía. Desde el 1 de septiembre implementará la visación electrónica de contenedores de importación a través de su Centro Documental de Importaciones. El sistema reemplazará la modalidad presencial y el intercambio por correo electrónico, permitiendo realizar el proceso en línea y con mayor trazabilidad.

Vistos en conjunto, ambos escenarios muestran que la congestión no siempre se resuelve construyendo más infraestructura. A veces la respuestas están en la información, también en la capacidad de procesamiento de un servicio o, como ocurre ahora en la cordillera, en una ruta que no puede operar por razones meteorológicas.

Un corredor puede tener gran capacidad durante una operación normal y, aun así, dejar al sistema expuesto cuando se interrumpe durante varios días. Las rutas alternativas cumplen una función de respaldo, pero no necesariamente cuentan con la misma capacidad, infraestructura ni condiciones de operación.

El desafío no consiste en eliminar las contingencias porque es imposible. La cuestión es cuánto demora el sistema en reaccionar y qué tan bien puede redistribuir los flujos sin trasladar el problema hacia otro punto.

La Unidad de Pasos Fronterizos ha señalado que el monitoreo de los corredores se realiza junto con las delegaciones presidenciales, el Ministerio de Obras Públicas, la Dirección de Vialidad, los servicios contralores, Cancillería y las autoridades argentinas.

Para los operadores de comercio exterior, la información oportuna tiene un valor operativo. Saber con anticipación que un paso cerrará o que otro tiene una ruta alternativa, permite modificar itinerarios, ajustar turnos, informar a clientes y evitar que el camión llegue a una zona donde no podrá continuar.

La diferencia entre una interrupción manejable y una crisis logística suele estar en el margen de reacción: en la información que llegue a tiempo, en la coordinación que funciona antes de que aparezca la fila y en la capacidad de que los actores públicos y privados entiendan que una demora en un punto puede terminar afectando toda la cadena.

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