La Organización Mundial de Aduanas (OMA) ha anunciado la publicación de la octava edición del Sistema Armonizado (SA), un instrumento que constituye el pilar fundamental del comercio internacional moderno. Los cambios, que entrarán en vigor el 1 de enero de 2028, representan la actualización más significativa en décadas para el sector de productos médicos y marcan un antes y un después en la forma como las aduanas del mundo gestionarán vacunas y suministros sanitarios esenciales.
El Sistema Armonizado: Mucho Más que Códigos Numéricos
Para dimensionar la magnitud de esta actualización, es fundamental comprender qué es el Sistema Armonizado. Conocido como el «lenguaje universal del comercio», el SA es una nomenclatura internacional desarrollada por la OMA que permite identificar y clasificar todas las mercancías que se comercian entre países. Más de 200 países y economías lo utilizan como base para sus aranceles aduaneros y para la recopilación de estadísticas de comercio internacional.
Cada producto que cruza una frontera internacional recibe un código SA de al menos seis dígitos que lo identifica de manera única. Este código determina no solo los aranceles que se aplicarán, sino también las regulaciones sanitarias, fitosanitarias o de seguridad que debe cumplir. En términos simples, el SA es el «código de barras» que permite que las aduanas de Chile, China, Alemania o cualquier otro país hablen el mismo idioma cuando se trata de comercio.
La actualización del SA no es un proceso menor. Requiere seis años de trabajo técnico coordinado por los 187 miembros de la OMA, en colaboración con organizaciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Mundial del Comercio (OMC). El resultado es un instrumento que refleja las realidades comerciales actuales y las necesidades emergentes de política pública.
De Dos a Treinta y Ocho: La Transformación en Vacunas
El cambio más significativo del SA 2028 está en el ámbito de las vacunas para uso humano. Bajo el SA 2022 vigente, todas las vacunas humanas se clasifican en una única subpartida, mientras que las veterinarias ocupan otra. Esta falta de granularidad ha generado problemas concretos: dificulta el monitoreo de flujos comerciales específicos, complica la implementación de políticas preferenciales para vacunas prioritarias y limita la capacidad de los gobiernos para diseñar estrategias de abastecimiento basadas en datos precisos.
El SA 2028 introduce dos nuevas partidas (30.07 y 30.08) y despliega 38 subpartidas específicas para vacunas humanas. Esta estructura distingue entre enfermedades endémicas y aquellas propensas a brotes, alineándose con las recomendaciones de vacunación de la OMS. Las nuevas clasificaciones incluyen vacunas contra enfermedades de particular relevancia para América Latina como dengue, malaria, fiebre amarilla, rabia, chikungunya y, por supuesto, coronavirus.
Para Chile y la región, esto significa que será posible implementar tratamientos arancelarios diferenciados según el tipo de vacuna, acelerar despachos aduaneros en situaciones de emergencia sanitaria con mayor precisión, y generar estadísticas confiables sobre disponibilidad y flujos de vacunas críticas. Un país podrá, por ejemplo, establecer un procedimiento expedito específicamente para vacunas contra dengue durante un brote, sin afectar los procesos de otras vacunas.
Un Caso Excepcional: Códigos para el Futuro
El SA 2028 incluye un precedente histórico que merece especial atención. Por primera vez, se han creado subpartidas para productos que aún no se comercializan: vacunas contra tuberculosis para adolescentes y adultos, y vacunas contra Streptococcus Grupo B. Ambos tipos de vacunas se encuentran actualmente en fases avanzadas de desarrollo clínico, con expectativas de aprobación regulatoria en los próximos años.
Esta decisión refleja un cambio de paradigma en la filosofía del SA: pasar de ser meramente reactivo a tener una dimensión anticipatoria. El razonamiento es pragmático y estratégico. Cuando estas vacunas lleguen al mercado, será fundamental monitorear inmediatamente si están alcanzando los lugares donde más se necesitan y en las cantidades adecuadas. Tener los códigos preparados desde ahora permitirá ese seguimiento desde el primer día de comercialización, sin esperar años a la siguiente revisión del SA.
Preparación para Emergencias: Las Lecciones de la Pandemia
La experiencia de la pandemia de COVID-19 expuso con crudeza las limitaciones del sistema de clasificación aduanera para responder ágilmente a emergencias sanitarias. Al inicio de la crisis, muchos países intentaron implementar exenciones arancelarias y procedimientos acelerados para equipos médicos críticos, pero enfrentaron un obstáculo: varios de estos productos no tenían códigos aduaneros específicos, complicando la implementación de medidas diferenciadas.
La OMA respondió creando la «Referencia de Clasificación SA para Suministros Médicos COVID-19», un documento orientador que, aunque sin valor legal vinculante, fue ampliamente utilizado por gobiernos y operadores comerciales para facilitar la clasificación y el movimiento transfronterizo de suministros esenciales. Esta experiencia informó directamente las decisiones tomadas para el SA 2028.
Las nuevas subpartidas específicas para productos esenciales en emergencias sanitarias incluyen ambulancias y clínicas móviles, caretas y mascarillas protectoras faciales, bolsas mortuorias de plástico, oxímetros de pulso y monitores multiparamétricos de pacientes, aparatos de intubación traqueal y bombas de succión, así como ventiladores médicos y cuentagotas. Estos productos, que tuvieron protagonismo crítico durante la pandemia, ahora cuentan con visibilidad propia en el sistema internacional de clasificación.
Implicancias Operativas para Chile
Para las aduanas, agentes de aduanas, importadores y exportadores chilenos, el SA 2028 implica un proceso de adaptación que abarca múltiples dimensiones. Las administraciones aduaneras deberán actualizar sus sistemas informáticos, modificar aranceles nacionales, revisar regulaciones vigentes y capacitar exhaustivamente a funcionarios. Los agentes de aduanas y operadores comerciales necesitarán familiarizarse con las nuevas clasificaciones, actualizar sus bases de datos y ajustar procedimientos internos.
El plazo de dos años hasta la entrada en vigor no es casual. Es el tiempo mínimo necesario para que el ecosistema completo del comercio internacional se adapte de manera coordinada y efectiva. Las empresas que importan o exportan productos médicos deberían iniciar ya sus procesos de preparación, identificando qué productos de su portafolio se verán afectados por los cambios y cómo las nuevas clasificaciones impactarán sus operaciones.
Más Allá de los Códigos: Datos para Políticas Públicas
Quizás el beneficio más significativo del SA 2028 no sea operativo, sino estratégico. La mayor granularidad en vacunas y suministros médicos permitirá a los gobiernos contar con datos comerciales mucho más precisos y útiles para diseñar políticas públicas de salud, planificar programas de vacunación, identificar vulnerabilidades en cadenas de suministro y responder con mayor rapidez y efectividad a futuras emergencias sanitarias.
En un contexto donde la preparación para pandemias ha escalado en las agendas nacionales e internacionales, contar con información precisa sobre flujos comerciales de productos médicos críticos deja de ser un lujo estadístico para convertirse en un imperativo de seguridad sanitaria nacional.
Conclusión
El SA 2028 representa mucho más que una actualización técnica de códigos aduaneros. Es la respuesta institucional del sistema global de comercio a las lecciones aprendidas durante la pandemia de COVID-19 y un reconocimiento de que las aduanas tienen un rol fundamental que jugar en la protección de la salud pública y la preparación para emergencias.
Para los profesionales del sector aduanero chileno, este es el momento de prepararse para una transformación que no solo afectará procedimientos operativos, sino que abrirá nuevas posibilidades para contribuir de manera más efectiva a los objetivos de salud pública del país y la región. El comercio internacional y la salud global nunca habían estado tan estrechamente vinculados en el Sistema Armonizado como lo estarán a partir de 2028.