En diciembre de 2025, una partida de cerca de 60.000 unidades de chocolates producidos en la planta de Nestlé Chile en Maipú marcó un nuevo hito para la industria alimentaria nacional al iniciar su exportación directa hacia Estados Unidos, uno de los mercados más competitivos y demandantes del mundo. La operación, que contempló marcas emblemáticas como Sahne-Nuss, Super 8, Trencito, Chokita y Tritón, no solo representa un avance comercial, sino también una oportunidad cultural y estratégica para posicionar productos chilenos con identidad en el extranjero.
Nestlé Chile ha basado esta iniciativa en una estrategia de internacionalización que busca atender las necesidades de la comunidad latina y chilena residente en Estados Unidos, particularmente en estados como Florida, donde se estima que viven más de 150 mil chilenos y millones de consumidores interesados en productos de origen latino. La decisión de exportar directamente, sin intermediar filiales internacionales, ha permitido optimizar márgenes, fortalecer el reconocimiento de las marcas y consolidar a Chile como un hub exportador dentro de la red global de Nestlé.
Una pieza clave para el éxito de este envío fue la coordinación logística con Transportes Perrot, empresa nacional encargada de asegurar el traslado desde la fábrica hasta el terminal portuario. Esta gestión interna incluyó la planificación de tiempos, condiciones de carga y cumplimiento de todos los requisitos operativos y aduaneros previos al embarque, garantizando que la carga saliera sin contratiempos hacia su destino en el exterior.
Este modelo de exportación exigió un trabajo documental y regulatorio riguroso. Antes de que los productos pudieran entrar al mercado estadounidense, Nestlé Chile debió cumplir con las exigencias de certificación sanitaria y de calidad establecidas por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA). Este proceso, exigente por la naturaleza alimentaria de los productos, aseguró que las barras de chocolate cumplieran con los estándares internacionales de inocuidad, etiquetado y trazabilidad, requisitos indispensables para la apertura de nuevos mercados de consumo masivo.
Una vez cumplidos estos requisitos, el primer lote fue despachado y comenzó a distribuirse a través de canales especializados en productos étnicos, que abarcan tanto tiendas físicas como plataformas de comercio electrónico focalizadas en la comunidad latina. Este enfoque inicial permite no solo asegurar la llegada de los productos a consumidores con afinidad cultural, sino también recoger información valiosa sobre la aceptación y comportamiento del producto en tiempo real.
Para Nestlé Chile, este envío corresponde a un plan piloto, cuya recepción será cuidadosamente evaluada antes de decidir futuras ampliaciones del programa, incluyendo posibles envíos a otras zonas con alta presencia latinoamericana, tales como la costa Este de Estados Unidos, incluyendo Nueva York, así como mercados emergentes con potencial de crecimiento.
La elección de productos tan icónicos como Sahne-Nuss no es casual. Este chocolate, con una historia arraigada en el gusto popular chileno y reconocido por su combinación de cremosidad y textura crujiente de almendras, forma parte de la canasta de confitería preferida por los consumidores nacionales. Su salida al extranjero refleja no solo la calidad del producto, sino también su valor emocional y la conexión cultural que puede establecer con comunidades de migrantes y consumidores internacionales que buscan sabores familiares y auténticos.
Desde la perspectiva del comercio exterior, esta iniciativa aporta aprendizajes valiosos. En primer lugar, demuestra que la logística interna bien ejecutada —incluyendo gestión documental, coordinación de transporte y cumplimiento normativo— puede facilitar la entrada directa de productos no tradicionales en mercados globales. En segundo lugar, pone de manifiesto la importancia de combinar una estrategia comercial enfocada en nichos de mercado con un enfoque disciplinado en regulación y calidad, elementos esenciales para sostener operaciones de exportación exitosas. Por último, reafirma la capacidad exportadora de Chile para diversificar su canasta de productos más allá de materias primas, posicionando alimentos procesados con identidad nacional en mercados de alto valor.
Este paso también tiene implicancias positivas para agentes de aduana y operadores logísticos, quienes han tenido que adaptar sus procesos a las exigencias de un envío internacional complejo. La coordinación entre la empresa exportadora, Transportes Perrot y los equipos aduaneros ha sido clave para asegurar que toda la documentación —tanto en origen como en destino— cumpla con los estándares requeridos, agilizando la liberación de carga y minimizando riesgos de retenciones o demoras operativas.
Mirando hacia el futuro, Nestlé Chile confía en que esta experiencia permitirá escalar operaciones similares, ajustando volúmenes, ampliando mercados y reforzando la presencia de productos chilenos con alto valor agregado en el extranjero. Este hito representa no solo una victoria comercial, sino también un estímulo para la industria nacional, reafirmando que con planificación estratégica, excelencia logística y enfoque en calidad, Chile puede llevar sus sabores más allá de sus fronteras y conquistar paladares globales.