El Terminal Molo del Puerto de Iquique protagonizó durante 2025 una de las transformaciones más significativas del sistema portuario estatal chileno, logrando revertir una situación de subutilización crítica y posicionándose como un caso ejemplar de optimización operativa y diversificación de cargas.
De la Capacidad Ociosa al Rendimiento Óptimo
A inicios de 2025, el Terminal Molo enfrentaba una realidad preocupante: su tasa de utilización apenas alcanzaba entre el 9% y 10%, lo que representaba un desaprovechamiento considerable de infraestructura portuaria estatal. Sin embargo, al cierre del año, estas cifras experimentaron un giro radical, alcanzando un 63% de utilización, cifra que la administración portuaria califica como un rendimiento óptimo.
Rubén Castro, gerente general de Empresa Portuaria Iquique (EPI), destacó en el marco del Congreso Nacional de Logística que este cambio se tradujo en la transferencia de un millón de toneladas adicionales, incremento que representa una mejora sustancial en la productividad del recinto portuario.
Factores Clave del Crecimiento
La transformación del Terminal Molo se sustentó en tres pilares fundamentales. En primer lugar, la instalación de una grúa móvil por parte de un operador privado permitió habilitar capacidades operativas que anteriormente no estaban disponibles. Este equipamiento resultó crucial para atender tipos de carga que el terminal no podía manipular previamente.
En segundo lugar, la incorporación de clientes bolivianos importantes amplió significativamente la base de usuarios del puerto, fortaleciendo su rol como puerta de entrada y salida para el comercio exterior del país altiplánico. Esta conexión internacional ha sido históricamente estratégica para Iquique, pero durante 2025 se consolidó de manera notable.
Finalmente, la diversificación de cargas representó un cambio cualitativo en el perfil operacional del terminal. La llegada masiva de baterías de litio y sistemas de almacenamiento de energía BESS (Battery Energy Storage System) abrió nuevos segmentos de negocio vinculados a la transición energética y la electromovilidad, sectores en pleno crecimiento a nivel global y regional.
Desafíos Operacionales y Factores Externos
El crecimiento acelerado trajo consigo desafíos operacionales, particularmente en términos de congestión portuaria. Sin embargo, Castro fue enfático en señalar que esta situación no obedeció a deficiencias en la gestión, sino a una confluencia de factores externos que impactaron simultáneamente las operaciones.
El incendio registrado en la Zona Franca de Iquique (Zofri) y su posterior paralización afectó la cadena logística regional completa. A esto se sumaron paros laborales de vigilantes y cargadores que interrumpieron la fluidez operacional en momentos críticos del año.
Adicionalmente, factores políticos, sociales y económicos en Bolivia generaron efectos directos sobre el puerto. La escasez de combustible y la falta de disponibilidad de divisas en el país vecino provocaron que los camiones bolivianos no pudieran retirar la carga a tiempo, generando situaciones de atochamiento en los recintos portuarios y extraportuarios.
Estrategias de Solución y Proyección
Ante estos desafíos, EPI implementó una estrategia de soluciones diferenciada por plazos. En el corto plazo, se está trabajando en la habilitación y optimización de espacios extraportuarios ubicados en Alto Hospicio y Pozo Almonte. Estos recintos funcionarán como zonas de recepción y administración de flujos vehiculares, permitiendo regular la bajada al puerto mediante horarios y frecuencias establecidas por la autoridad portuaria.
Esta medida busca evitar los problemas de atochamiento y mejorar la fluidez operacional sin comprometer la capacidad de atención a los usuarios. Para el mediano y largo plazo, la estrategia contempla el proceso de licitación del terminal, proyectado para 2030, que debería concretarse con la adjudicación de un nuevo operador que aporte mayor capacidad operativa y permita trabajar con holgura adecuada.
Perspectivas 2026
Las proyecciones para el año en curso son altamente positivas. Castro anticipó que el Puerto de Iquique superará las 3.5 millones de toneladas transferidas durante 2026, consolidando la tendencia de crecimiento iniciada el año anterior. Los primeros indicadores de enero respaldan esta proyección, mostrando un inicio de año auspicioso en términos de volúmenes de carga.
Relevancia para el Sector Aduanero
Este caso de éxito tiene implicancias directas para el sector aduanero y la facilitación del comercio exterior. La optimización de la infraestructura portuaria subutilizada representa una oportunidad para mejorar los tiempos de despacho, reducir costos logísticos y fortalecer la competitividad de las cadenas de comercio internacional que utilizan el norte de Chile como corredor estratégico.
La experiencia del Terminal Molo demuestra que la colaboración público-privada, la diversificación de cargas y la gestión proactiva de desafíos operacionales pueden transformar infraestructura ociosa en activos productivos que benefician al ecosistema logístico en su conjunto.