Lima se convirtió en el epicentro de la industria minera mundial al albergar la vigesimoséptima edición del World Mining Congress (WMC), el encuentro más importante del sector a nivel global. Más de 5.500 participantes provenientes de 55 países se reunieron en el Centro de Convenciones de Lima durante tres días para debatir el papel que la minería deberá desempeñar en las próximas décadas frente a la transición energética, la demanda de minerales críticos, la innovación tecnológica y los desafíos de sostenibilidad que exigen los mercados internacionales.
El evento fue organizado por el Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP) con el respaldo oficial del Ministerio de Energía y Minas y del Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú. Para Lima, y para el Perú como país anfitrión, el congreso representó además una oportunidad de posicionamiento: era la primera vez en 52 años que el país volvía a ser sede de este encuentro, luego de haberlo albergado por primera vez en 1974. Juan Carlos Ortiz, presidente del IIMP, lo describió como una oportunidad para mostrar las capacidades mineras del Perú y reafirmar el compromiso del país con una minería moderna, responsable y conectada con el mundo.
El eje del debate: minerales críticos y condiciones para la inversión
El congreso se articuló en torno a un diagnóstico que ya no admite discusión en los foros internacionales del sector: los minerales críticos son hoy insumos estratégicos para la descarbonización global, y su suministro confiable se ha convertido en una prioridad de primer orden para las economías industrializadas y emergentes por igual. Las tecnologías que sostienen la transición energética —vehículos eléctricos, redes de transmisión, baterías de almacenamiento, energía eólica y solar— dependen del cobre, el litio, el níquel, el cobalto y un conjunto de metales cuya disponibilidad futura no está garantizada si no se realizan las inversiones de exploración y desarrollo necesarias.
Los conferencistas fueron enfáticos en señalar que la competencia por atraer esas inversiones no se decide solo por la geología. La estabilidad jurídica, la confianza entre gobiernos, empresas y comunidades, la velocidad de los procesos de permisología, la disponibilidad de infraestructura energética y logística, y la capacidad de garantizar estándares ambientales verificables son factores que pesan tanto o más que la riqueza del subsuelo a la hora de que las empresas mineras globales decidan dónde asignar su capital de largo plazo. Abraham Chahuan, presidente del WMC 2026, cerró el congreso señalando que el valor real del encuentro radica en las acciones que los participantes emprendan de regreso a sus países y empresas, y no solo en los debates sostenidos durante las sesiones.
La Mesa Redonda de Alto Nivel, liderada por el ministro peruano de Energía y Minas, Waldir Ayasta, reunió a representantes gubernamentales e institucionales de diez economías de América, Europa y Asia, construyendo una visión compartida sobre el rol estratégico de los minerales en la agenda de descarbonización. El ministro Ayasta recordó que la minería representa más del 60% de las exportaciones peruanas y el 12% del PIB del país, y que Perú cuenta con una cartera de proyectos mineros superior a los USD 64.000 millones, lo que le confiere una posición privilegiada para contribuir al suministro de minerales críticos en las próximas décadas.
China, próxima sede, y el peso de Asia en la cadena global
Durante la ceremonia de clausura, se entregó la lámpara representativa del congreso a China, que acogerá la vigesimoctava edición del WMC del 26 al 28 de junio de 2028 en la ciudad de Hefei, capital de la provincia de Anhui y uno de los principales centros de manufactura de componentes electrónicos y vehículos eléctricos en ese país. La elección de China como sede no es un dato menor: el país asiático concentra no solo la mayor demanda mundial de cobre refinado y litio, sino también la mayor capacidad de fundición, refinación y manufactura de baterías, lo que lo posiciona como el actor más influyente en el equilibrio de la cadena global de minerales críticos.
Según las proyecciones de la Comisión Chilena del Cobre (COCHILCO) para 2026, el crecimiento global del consumo de cobre refinado se estima en 2,4%, alcanzando 27 millones de toneladas. El impulso principal provendrá de Asia, con India proyectando un crecimiento de la demanda de 8,5% y Tailandia con un alza aún mayor de 9,5%. COCHILCO estima que el mercado mantendrá un equilibrio frágil, sin señales de escasez inmediata pero con márgenes reducidos para enfrentar interrupciones productivas o alzas imprevistas en el consumo.
Las cifras de Chile en 2026: cobre y litio impulsan exportaciones récord
Para Chile, el WMC 2026 se produjo en un momento de desempeño exportador destacado. Según datos de la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales (Subrei), las exportaciones del sector minero alcanzaron US$23.606 millones durante el primer cuatrimestre de 2026, como parte de un intercambio comercial total de US$69.963 millones que representó un crecimiento de 8,2% respecto al mismo período de 2025. Las exportaciones nacionales totales crecieron 12%, manteniendo la tendencia récord sostenida desde 2020.
El cobre siguió liderando la canasta exportadora minera con retornos por US$19.053 millones en el período, un crecimiento de 9,6% respecto al primer cuatrimestre de 2025. El litio fue el protagonista de mayor dinamismo: sus exportaciones prácticamente se triplicaron en el período, alcanzando los US$2.137 millones, impulsadas por la demanda internacional de carbonatos, sulfatos e hidróxidos de litio destinados a baterías y almacenamiento energético. La subsecretaria Paula Estévez destacó el dinamismo de la canasta exportadora y señaló que Chile trabaja para mantener esa trayectoria.
La Estrategia Nacional de Minerales Críticos: Chile define su hoja de ruta
En enero de 2026, el Ministerio de Minería publicó la Estrategia Nacional de Minerales Críticos, instrumento de política pública elaborado con el apoyo técnico de COCHILCO y Sernageomin, la participación de seis ministerios y el financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo. El documento establece una hoja de ruta para integrar la riqueza geológica del país en las cadenas globales de suministro vinculadas a la transición energética y la transformación digital.
La estrategia identifica 14 minerales de alto potencial para Chile, encabezados por el cobre y el litio, e incorpora además el molibdeno, el renio, el cobalto, los elementos de tierras raras, el antimonio, el selenio, el telurio, el oro, la plata, el hierro, el boro y el yodo. El proceso de elaboración incluyó más de 60 organizaciones en comités técnicos y consultivos, y un proceso de consulta ciudadana con talleres presenciales en cinco regiones del país.
Las proyecciones que sustentan la estrategia son significativas: según estimaciones citadas por el Ministerio de Minería, la demanda de cobre refinado se triplicará hacia 2050 y la de litio se multiplicará por veinte, impulsada por la electromovilidad y las nuevas tecnologías de almacenamiento y transmisión energética. En ese escenario de largo plazo, el potencial geológico de Chile representa una ventaja estructural, pero su materialización en valor económico concreto depende de factores que el propio sector reconoce como desafiantes: agilización de la permisología, mayor inversión en exploración, infraestructura logística y energética, y capacidad de agregar valor más allá de la extracción y exportación de concentrados.
El desafío del valor agregado: de exportar concentrados a capturar más cadena
Uno de los temas más recurrentes en el WMC 2026, y que conecta directamente con el debate que Chile mantiene a nivel interno, es la pregunta sobre cómo los países productores de minerales críticos pueden capturar más valor en la cadena global en lugar de limitarse a exportar materias primas. En el caso del cobre, COCHILCO ha advertido que la participación de concentrados en la producción nacional aumentará con fuerza hacia 2040, mientras que la participación de Chile en la fundición mundial ha perdido peso frente a Asia, especialmente China. Esa tendencia refuerza la necesidad de discutir qué parte de la cadena el país quiere desarrollar localmente, bajo qué condiciones económicas, ambientales y energéticas.
En un encuentro realizado en Santiago apenas días antes del WMC, Fundación Chile y el Grupo Banco Mundial instalaron una agenda específica sobre este tema bajo el título «De los Recursos al Empleo: El Valor de los Minerales para América Latina», señalando que la región no está capturando los eslabones de mayor complejidad tecnológica —procesamiento, manufactura, servicios especializados, trazabilidad y reciclaje— que quedan mayoritariamente fuera de los países productores. Para Chile, la discusión tiene un componente adicional: el país posee experiencia, base industrial y liderazgo en cobre, pero requiere acelerar productividad, procesamiento, tecnología y encadenamientos si quiere capturar una mayor fracción del valor generado por la transición energética.
En ese mismo plano, COCHILCO estima que en 2030 el 99% de la electricidad consumida por la minería del cobre en Chile provendrá de energías renovables, con una demanda de 29,5 TWh. Esa descarbonización de la matriz eléctrica minera otorga al cobre chileno un atributo diferenciador creciente: no solo es un metal abundante en el país, sino que se produce con baja huella de carbono, lo que lo posiciona de manera favorable en las cadenas de suministro de empresas e industrias que deben demostrar la trazabilidad ambiental de sus insumos para cumplir regulaciones de mercados europeos, norteamericanos y asiáticos.
Implicancias para el comercio exterior y la operación aduanera
Para los operadores de comercio exterior y los agentes de aduana que trabajan en el sector minero-exportador, el escenario que dibuja el WMC 2026 y las proyecciones de COCHILCO tiene consecuencias prácticas concretas. El dinamismo exportador del litio —con envíos que se triplicaron en el primer cuatrimestre de 2026— implica mayores flujos de carga de alta especialización técnica y documental, ya que los diferentes compuestos de litio tienen clasificaciones arancelarias, requisitos de etiquetado y condiciones de transporte distintas que deben gestionarse con precisión en cada operación. La trazabilidad ambiental, que ya empieza a ser exigida por clientes y regulaciones de mercados de destino, agrega una capa adicional de complejidad documental que el sistema aduanero deberá ir incorporando progresivamente.
En el caso del cobre, el debate sobre el avance desde la exportación de concentrados hacia catódos de mayor pureza y productos elaborados modifica el perfil de las cargas que transitan por los puertos del norte de Chile y tiene implicancias sobre las clasificaciones arancelarias, los valores declarados y los mecanismos de fiscalización aplicables. Una mayor proporción de productos con mayor grado de elaboración en la canasta exportadora minera requiere mayor capacidad técnica de la comunidad aduanera para una correcta clasificación, valoración y documentación de las operaciones.
Desde la Cámara Aduanera de Chile A.G. seguimos el desarrollo del sector minero exportador como una de las prioridades de nuestra agenda de análisis y posicionamiento técnico. Las conclusiones del WMC 2026 en Lima, combinadas con las proyecciones de COCHILCO y con la Estrategia Nacional de Minerales Críticos publicada en enero de este año, dibujan un escenario de largo plazo en el que la minería chilena seguirá siendo el principal generador de comercio exterior del país, con una creciente sofisticación en los productos exportados y una exigencia mayor sobre toda la cadena logística, documental y aduanera que los sustenta.
Fuentes: Reporte Minero, «Perú cierra con éxito el 27º Congreso Mundial de Minería con 5.500 participantes», 1 julio 2026; Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP); Ministerio de Energía y Minas del Perú; Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales (Subrei), cifras primer cuatrimestre 2026, mayo 2026; Comisión Chilena del Cobre (COCHILCO), Informe de Tendencias del Mercado del Cobre, Proyección 2025-2026, segundo trimestre 2025; COCHILCO, Informe de Proyección de Producción de Cobre en Chile 2025-2034; Ministerio de Minería de Chile, Estrategia Nacional de Minerales Críticos, enero 2026; Fundación Chile y Grupo Banco Mundial, «De los Recursos al Empleo: El Valor de los Minerales para América Latina», junio 2026; Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin).