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Lecciones de una temporada exigente: el mercado de la cereza y el desafío del Año Nuevo Chino 

por | Feb 17, 2026 | Nacional

La temporada 2025-2026 de cerezas chilenas estuvo marcada por un desempeño comercial inferior a las expectativas en el mercado chino, principal destino del producto. Si bien los volúmenes exportados alcanzaron cifras históricas, los retornos económicos no acompañaron ese crecimiento. La experiencia dejó lecciones relevantes para toda la cadena de comercio exterior. 

Uno de los factores determinantes fue la concentración de la oferta en un período muy reducido. Las condiciones climáticas favorables adelantaron parte importante de la cosecha y permitieron mayores rendimientos productivos. En términos agrícolas, la temporada fue positiva. Sin embargo, desde la perspectiva comercial, la llegada simultánea de grandes volúmenes generó una presión significativa sobre los precios en los mercados mayoristas chinos. 

El Año Nuevo Chino representa el momento de mayor consumo de cerezas, producto asociado culturalmente a prosperidad y buena fortuna. No obstante, la planificación de envíos asumió que la demanda absorbería sin dificultad el incremento de la oferta. Cuando los primeros indicadores de saturación comenzaron a observarse, gran parte de la fruta ya se encontraba en tránsito hacia destino. 

La logística internacional operó con eficiencia. Los tiempos de transporte se mantuvieron competitivos y los procesos de inspección fitosanitaria y aduanera en origen se desarrollaron con normalidad. Sin embargo, la rapidez en los despachos, sumada a la simultaneidad de arribos en puertos chinos, acentuó la acumulación de inventarios y debilitó el poder de negociación en precios. 

Otro elemento estructural fue la alta dependencia del mercado chino. Durante los últimos años, más del noventa por ciento de las exportaciones de cerezas chilenas se ha dirigido a ese país. Esta concentración implica que cualquier variación en la demanda, cambios en patrones de consumo o ajustes logísticos impactan de manera directa en toda la cadena productiva nacional. 

Desde la perspectiva aduanera y logística, la temporada evidenció la importancia de una planificación integrada. La coordinación entre productores, exportadores, agentes de aduana, navieras y autoridades sanitarias resulta fundamental para anticipar escenarios de sobreoferta y distribuir los envíos de manera más equilibrada en el tiempo. 

No obstante las dificultades, la industria chilena mantiene fortalezas significativas. Cuenta con experiencia exportadora consolidada, estándares sanitarios reconocidos internacionalmente y una infraestructura logística moderna. Además, la capacidad de adaptación del sector ha quedado demostrada en temporadas anteriores frente a escenarios complejos. 

El desafío hacia adelante será avanzar en una estrategia de diversificación de mercados, ampliar canales de comercialización y fortalecer el análisis de información en tiempo real para una mejor toma de decisiones. Asimismo, será clave profundizar la cooperación público-privada y promover una mayor inteligencia comercial que permita anticipar cambios en la demanda. 

Las temporadas exigentes suelen convertirse en puntos de inflexión. Si las lecciones aprendidas se traducen en ajustes estratégicos y mayor coordinación, la industria de la cereza podrá consolidar un modelo más resiliente, equilibrado y sostenible en el mediano y largo plazo. 

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