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FLETES MARÍTIMOS AL ALZA: LO QUE ESTÁ OCURRIENDO Y POR QUÉ CHILE DEBE PRESTARLE ATENCIÓN

por | May 25, 2026 | Aéreo, Internacional, Marítimo, Nacional, Novedades, Terrestre

Hay números que, por sí solos, bastan para encender señales de alerta. En las últimas cuatro semanas, el Índice Mundial de Contenedores elaborado por la consultora especializada Drewry acumuló un alza del 70%, cerrando en 3.527 dólares por contenedor de 40 pies, su valor más elevado en lo que va del año. En siete días, el incremento fue del 41%. No se trata de fluctuaciones menores propias de un mercado volátil. Se trata de un movimiento de magnitud que revive una dinámica que Chile ya vivió con crudeza entre 2020 y 2022, cuando los fletes marítimos llegaron a multiplicar su precio por cuatro durante la crisis logística pandémica.

Esta vez, los factores desencadenantes son distintos, aunque igualmente complejos. La llamada «tregua comercial» acordada entre Estados Unidos y China desactivó temporalmente la implementación de nuevos aranceles sobre productos chinos, pero con una fecha de vencimiento: el 10 de agosto. Ese plazo desató una reacción en cadena. Cientos de empresas en todo el mundo, especialmente manufactureras asiáticas con destino al mercado norteamericano, se apresuraron a embarcar mercadería antes de que los sobrecostos arancelarios volvieran a operar. La demanda de espacios en buques se disparó. La oferta no siguió el mismo ritmo.

Las rutas más afectadas son las que conectan China con Estados Unidos y Europa. El trayecto Shanghai–Los Ángeles experimentó un alza del 57% en una sola semana, alcanzando los 5.876 dólares por contenedor. El corredor Shanghai–Nueva York se encareció un 39%, llegando a 5.172 dólares. Las rutas hacia Rotterdam y Génova no fueron la excepción y registraron incrementos del 32% y 38%, respectivamente. En todas ellas, los valores se duplicaron en menos de un mes.

A ese factor especulativo se suma la gestión deliberada de capacidad por parte de las grandes navieras. Según datos del mercado, en un período reciente se cancelaron 48 zarpes de un total de 701 programados —cerca del 7% de las salidas—, un movimiento que reduce artificialmente la oferta disponible y sostiene las tarifas al alza. Las navieras aprendieron durante la pandemia que la disciplina en la administración de capacidad es una herramienta de rentabilidad, y no han dejado de aplicarla.

LO QUE ESTO SIGNIFICA PARA CHILE

Chile no es un observador externo de este fenómeno. Es uno de sus receptores directos. La razón es estructural: según la Cámara Marítima y Portuaria de Chile, el 95% de las importaciones del país ingresa por vía marítima. China encabeza con amplio margen el listado de proveedores, concentrando el mayor volumen de carga bajo la modalidad CIF, es decir, operaciones en las que el costo del flete queda incorporado en el precio final de la mercancía. Cuando los fletes suben, el precio de llegada de esos productos sube con ellos.

La trayectoria de los últimos años es ilustrativa. En 2024, los fletes de importación en Chile subieron un 30% en apenas siete meses, pasando de 94 dólares por tonelada en enero a 145 dólares en julio, de acuerdo con datos de la Cámara de Comercio de Santiago. Ese mismo informe señaló que los costos de transporte de importación superaban en más de un 60% los niveles registrados antes de la pandemia.

Las rutas de exportación chilenas también acusaron presión. Los fletes hacia China presentaron una variación interanual del 15% durante 2024, mientras que los despachos hacia India escalaron un 82%. En ese contexto, la perspectiva para los próximos meses no entrega señales de alivio.

Para las empresas chilenas, el impacto se distribuye de manera desigual. Las grandes compañías con contratos de largo plazo tienen cierto margen de cobertura frente a los vaivenes del mercado spot. Las pequeñas y medianas empresas importadoras, en cambio, no cuentan con esa protección. Operan a tarifa de mercado, absorben el alza de forma inmediata y, en muchos casos, tienen capacidad limitada para trasladarla al precio final sin afectar su competitividad.

LA DIMENSIÓN INFLACIONARIA

La conexión entre fletes marítimos e inflación no es directa ni inmediata, pero es real y documentada. La Cámara de Comercio de Santiago ha estimado que, si los precios del transporte se mantienen elevados de forma sostenida, el impacto podría alcanzar hasta medio punto porcentual en el índice de precios al consumidor. El Banco Central de Chile, por su parte, identificó en su Informe de Política Monetaria el encarecimiento del transporte marítimo como uno de los factores de riesgo que podrían condicionar las perspectivas inflacionarias del país.

El mecanismo de transmisión es relativamente sencillo: el alza en el costo del flete eleva el precio de llegada de las importaciones, lo que presiona los márgenes de los importadores, quienes en algún punto trasladan ese costo adicional al consumidor final. Los sectores más expuestos son aquellos donde las importaciones asiáticas tienen alta participación: electrónica, repuestos, insumos industriales, textiles y una amplia gama de bienes de consumo masivo.

UN CICLO CONOCIDO

Lo que diferencia el episodio actual de la crisis de 2020-2022 es la magnitud. En aquella oportunidad, el Índice WCI de Drewry llegó a superar los 6.700 dólares por contenedor, con algunas rutas específicas rozando los diez mil dólares. Los valores actuales, aunque significativos, están aún lejos de esos extremos.

Lo que comparten ambos ciclos es la incertidumbre de fondo. En 2021, la crisis de contenedores fue en parte producto de una demanda global que superó toda proyección. Hoy, la incertidumbre proviene de la geopolítica comercial: la posibilidad de que la guerra arancelaria entre las dos principales economías del mundo se reactive o escale condiciona cada decisión de embarque, cada contrato de flete y cada planificación logística.

Desde Drewry han señalado que el equilibrio actual entre oferta y demanda podría relajarse en la segunda mitad del año, dependiendo de la evolución de las tensiones entre Washington y Pekín y del marco regulatorio que eventualmente se imponga a los buques chinos en puertos estadounidenses. Pero «podría» no es certeza, y las empresas —especialmente las más pequeñas— no tienen el lujo de esperar a que el mercado se despeje.

LO QUE VIENE

Para Chile, los próximos meses plantean un escenario de gestión logística exigente. Los países exportadores de la región —Chile entre ellos, con su cobre, litio, fruta fresca y productos del mar— enfrentan costos más altos para colocar sus productos en los mercados de destino. Al mismo tiempo, el encarecimiento de las importaciones golpea la competitividad de los sectores que dependen de insumos, tecnología o equipos provenientes de Asia y Europa.

La Cámara Marítima y Portuaria de Chile ha subrayado que los conflictos geopolíticos y las tensiones internacionales generan incertidumbre directa en las cadenas logísticas globales, afectando costos, tiempos de tránsito y planificación de itinerarios. Es una advertencia que no tiene destinatario sectorial: aplica por igual a los exportadores de fruta del Maule, a las pymes importadoras de Santiago y a los operadores portuarios de Valparaíso o San Antonio.

Chile es un país cuyo dinamismo económico descansa, en una proporción muy relevante, sobre el comercio exterior. Cuando el precio de mover una caja de 40 pies al otro lado del océano sube 70% en un mes, eso no es un dato técnico reservado a los especialistas en logística. Es una variable que termina, de una u otra forma, tocando el bolsillo de todos.


Fuentes: Drewry (WCI), Cámara de Comercio de Santiago (CCS), Cámara Marítima y Portuaria de Chile (Camport), Banco Central de Chile (IPoM), La Tercera, Infobae/Movant, PortalPortuario, MundoMaritimo, The Clinic.

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