La 56ª edición del Foro Económico Mundial, celebrada entre el 19 y 23 de enero de 2026 en Davos, Suiza, se desarrolló en un contexto de alta incertidumbre geopolítica y económica global. El encuentro reunió a líderes políticos, empresariales y financieros para debatir temas cruciales como cooperación internacional, cadenas de suministro, riesgos económicos y la reconfiguración de las relaciones comerciales globales. Para Chile y su sector aduanero, las conclusiones de este foro tienen implicancias directas y urgentes.
Un entorno comercial marcado por la incertidumbre
Uno de los hallazgos más significativos presentados en Davos proviene de un reporte sobre cadenas de suministro: más de la mitad de los líderes de logística global esperan que la incertidumbre política continúe durante 2026, lo que presionaría los costos globales y los tiempos de despacho en aduanas. Esta percepción se relaciona con cambios frecuentes en aranceles y barreras comerciales, tensiones geopolíticas persistentes, rediseño de rutas logísticas y la emergencia de nuevos acuerdos comerciales que podrían reconfigurar el rol de las aduanas en varios mercados.
Para las aduanas chilenas, como punto de entrada y salida de mercancías, esta incertidumbre representa un desafío mayúsculo. La variabilidad en aranceles y requisitos regulatorios obliga a actualizar procesos continuamente y recalibrar el cumplimiento para evitar retrasos y costos adicionales en un país cuyo comercio exterior representa más del 50% de su PIB.
Estados Unidos: proteccionismo con señales mixtas
Uno de los ejes más destacados del foro fue la participación del presidente de Estados Unidos, cuyo enfoque ha sido defensivo-proteccionista en materia comercial. Si bien anunció la suspensión de aranceles adicionales a Europa programados para febrero, aliviando los temores de una escalada inmediata de medidas proteccionistas, las retóricas sobre posibles tarifas arancelarias en otros contextos han generado preocupación sobre la continuidad de relaciones comerciales predecibles entre grandes economías.
Esta dinámica pone sobre la mesa la capacidad de las autoridades aduaneras chilenas para adaptarse rápidamente a cambios de política arancelaria y enfrentar posibles rutas alternas de comercio si persisten tensiones. Cambios imprevistos en tarifas pueden afectar flujos de importación y exportación, cumplimiento regulatorio y planificación de inventarios globales, especialmente considerando que Estados Unidos es un socio comercial relevante para Chile.
Europa busca diversificación estratégica
La Unión Europea está impulsando activamente negociaciones con economías emergentes para ampliar su red de comercio y reducir riesgos de concentración. Un ejemplo destacado es el potencial acuerdo con India, que podría cubrir cerca de un cuarto del PIB mundial. Además, Europa está avanzando con estándares ambientales vinculados al comercio, estableciendo normas más estrictas para productos sostenibles y requerimientos de documentación digital aduanera más exigentes.
Para Chile, exportador importante hacia Europa en sectores como frutas, vinos y productos del mar, estos cambios implican la necesidad de modernización tecnológica de aduanas y mayor especialización en control documental, especialmente en certificaciones de origen, trazabilidad y cumplimiento de estándares ambientales.
Asia Pacífico mantiene su centralidad comercial
Asia Pacífico sigue como centro de producción y manufactura global, con China manteniendo un superávit comercial creciente pese a disputas arancelarias. La región busca reducir su dependencia única de Estados Unidos, fortalecer aranceles preferenciales internos y liderar la adopción de soluciones digitales como blockchain e inteligencia artificial para seguimiento, trazabilidad y control inteligente de carga.
Dado que China es el principal socio comercial de Chile, estas tendencias son fundamentales para la Cámara Aduanera. La mayor automatización en despacho aduanero en Asia exige que Chile mantenga estándares competitivos en eficiencia y tecnología para no quedar rezagado en la facilitación del comercio bilateral.
América Latina: el desafío de la modernización
Para América Latina, Davos 2026 proyecta un escenario donde el bloque debe integrar sus aduanas y comercio para competir en un entorno global más fragmentado y multipolar. La región continúa enfrentando desafíos estructurales: dependencia de exportaciones de materias primas, brechas tecnológicas y logísticas, e integración aduanera deficiente entre países.
El foro subrayó la necesidad regional de ampliar acuerdos más allá de grandes potencias, buscar alianzas con bloques emergentes como la Unión Europea y ASEAN, e implementar sistemas digitales compatibles con estándares multilaterales. Para las aduanas latinoamericanas, incluyendo las chilenas, esto significa fortalecer la gestión de riesgo, implementar control aduanero inteligente y capacitar personal en nuevos estándares de comercio digital.
Impactos proyectados para el sector aduanero chileno
De las discusiones en Davos emergen varias proyecciones concretas para el comercio global y la función aduanera:
Primero, un aumento inevitable de costos y tiempos logísticos. La incertidumbre sobre tarifas, reglas de comercio y políticas arancelarias se traducirá en mayores tiempos de despacho y cargas administrativas para operadores y autoridades aduaneras.
Segundo, mayor complejidad regulatoria. Con nuevos acuerdos comerciales y una posible fragmentación en normativas entre bloques económicos, las aduanas chilenas estarán obligadas a modernizar sus sistemas de clasificación, control y cumplimiento.
Tercero, reforzamiento de la cooperación multilateral. Temas recurrentes como la resiliencia de cadenas de suministro y estándares para transacciones transfronterizas podrían promover nuevos marcos de cooperación en aduanas y comercio.
Cuarto, necesidad de diversificación de mercados. La percepción de un mundo más multipolar y menos centrado en Estados Unidos fomenta la búsqueda de mercados alternativos y estructuras aduaneras más flexibles.
La obligación de estar preparados
Davos 2026 reafirma que el comercio mundial se encuentra en un periodo de transición profunda. El rol de las aduanas está en el centro de estos cambios: deben adaptarse a un entorno de incertidumbre política, nuevos acuerdos comerciales, presión sobre cadenas de suministro y posibles ajustes en tarifas y barreras.
Para Chile, país cuya economía depende críticamente del comercio exterior, las conclusiones de Davos no son abstractas: son llamados urgentes a la acción. La modernización tecnológica de las aduanas, la capacitación especializada del personal, la implementación de sistemas inteligentes de gestión de riesgo y la cooperación regional no son opcionales, son imperativos estratégicos.
Las aduanas han dejado de ser simples puntos de control para convertirse en nodos estratégicos de competitividad internacional. En un contexto donde más de la mitad de los líderes logísticos globales proyectan incertidumbre continua, la preparación y adaptabilidad del sector aduanero chileno determinará, en buena medida, la capacidad del país para capitalizar oportunidades y mitigar riesgos en el comercio global.