La expansión de la infraestructura portuaria volvió a instalarse en el centro del debate sobre el desarrollo logístico de Chile. Esta vez, el Gobierno Regional de Valparaíso y el Ejecutivo manifestaron su respaldo para que los proyectos de ampliación de los puertos de Valparaíso y San Antonio avancen de manera simultánea, reafirmando que ambas iniciativas son necesarias para responder al crecimiento del comercio exterior y fortalecer la competitividad del país.
La definición representa una señal política relevante para uno de los principales polos logísticos nacionales. Durante los últimos meses, distintos actores del sector habían debatido si el desarrollo de uno de estos terminales debía postergar o reemplazar al otro. Sin embargo, las autoridades descartaron esa posibilidad y sostuvieron que ambos proyectos cumplen funciones complementarias dentro del sistema portuario chileno.
La postura fue dada a conocer luego de que un estudio planteara priorizar el desarrollo del Puerto Exterior de San Antonio por sobre la expansión de Valparaíso. Frente a ello, tanto el Gobierno Regional como el Ejecutivo coincidieron en que el país requiere aumentar su capacidad portuaria de manera integral, considerando las proyecciones de crecimiento del intercambio comercial y la evolución del transporte marítimo internacional.
Actualmente, más del 90% del comercio internacional chileno se moviliza por vía marítima. Esta realidad convierte a los puertos en infraestructura estratégica para el desarrollo económico, la integración con los mercados internacionales y el abastecimiento interno.
DOS PROYECTOS CON OBJETIVOS COMPLEMENTARIOS
El proyecto Puerto Exterior de San Antonio constituye una de las inversiones de infraestructura más relevantes proyectadas para las próximas décadas. La iniciativa contempla la construcción de un nuevo frente de atraque y terminales capaces de elevar la capacidad del puerto hasta aproximadamente siete millones de TEU, multiplicando su capacidad actual y consolidándolo como el principal complejo portuario de contenedores del país.
Las obras habilitantes, que consideran inversiones cercanas a los 250 millones de dólares, deberían iniciarse entre 2026 y 2027, mientras que la entrada en operación del nuevo puerto se proyecta hacia 2035.
En paralelo, la Empresa Portuaria Valparaíso continúa impulsando su proyecto de ampliación, cuyo objetivo es incrementar la capacidad de transferencia desde cerca de 900 mil TEU hasta aproximadamente 1,5 millones de TEU anuales. La empresa espera avanzar durante 2027 en el proceso de licitación de la iniciativa.
Lejos de competir entre sí, ambos proyectos buscan responder a necesidades distintas dentro del sistema portuario nacional. Mientras San Antonio apunta a absorber gran parte del crecimiento futuro del movimiento de contenedores, Valparaíso continuará desempeñando un papel estratégico por su ubicación, conectividad y capacidad para atender distintos tipos de carga y servicios marítimos.
UNA MIRADA DE LARGO PLAZO
Las proyecciones del comercio mundial indican que la demanda por infraestructura logística seguirá aumentando durante las próximas décadas. Organismos internacionales y especialistas coinciden en que los países que invierten oportunamente en capacidad portuaria logran reducir costos logísticos, aumentar su competitividad y atraer nuevas inversiones.
Chile enfrenta además un escenario de creciente competencia entre puertos del Pacífico sudamericano. Terminales ubicados en Perú, Colombia y Ecuador continúan ampliando su capacidad para captar mayores volúmenes de carga provenientes de Asia y otros mercados internacionales.
En este contexto, contar con infraestructura moderna deja de ser únicamente una necesidad operacional para transformarse en un factor estratégico de desarrollo nacional.
EL DESAFÍO VA MÁS ALLÁ DE LOS PUERTOS
Diversos especialistas coinciden en que la ampliación de los terminales debe ir acompañada por inversiones complementarias que permitan aprovechar plenamente su capacidad.
El fortalecimiento de la red vial, el desarrollo ferroviario, la implementación de zonas logísticas, la digitalización de procesos, la interoperabilidad entre organismos públicos y privados y una adecuada planificación territorial aparecen como elementos indispensables para evitar futuros cuellos de botella.
De poco serviría aumentar significativamente la capacidad de los puertos si posteriormente la carga enfrenta restricciones para ingresar o salir de los terminales.
Por ello, la planificación logística requiere una mirada sistémica, donde infraestructura portuaria, conectividad terrestre, tecnología y coordinación institucional avancen de manera integrada.
UNA SEÑAL POSITIVA PARA EL COMERCIO EXTERIOR
Para la Cámara Aduanera de Chile A.G., la decisión de respaldar el desarrollo paralelo de ambos proyectos constituye una señal favorable para el comercio exterior nacional.
El crecimiento sostenido de las exportaciones e importaciones exige contar con infraestructura capaz de responder de manera eficiente a las necesidades de los operadores logísticos, exportadores, importadores, transportistas y agentes de aduana, quienes forman parte esencial de la cadena de suministro.
Asimismo, la ampliación de la capacidad portuaria contribuye a fortalecer la resiliencia del sistema frente a contingencias operacionales, incrementos de demanda o interrupciones que puedan afectar alguno de los terminales.
Disponer de una red portuaria más robusta permite distribuir mejor los flujos de carga, reducir riesgos operacionales y mejorar la continuidad del comercio internacional.
El respaldo entregado por el Gobierno Regional de Valparaíso y el Ejecutivo reafirma la importancia de avanzar con una visión de largo plazo, entendiendo que el crecimiento del comercio exterior requiere inversiones oportunas, coordinación institucional y políticas públicas que fortalezcan la infraestructura logística del país.
En un escenario donde la competitividad depende cada vez más de la eficiencia de las cadenas de suministro, la expansión simultánea de los puertos de Valparaíso y San Antonio representa una oportunidad para consolidar a Chile como una plataforma logística confiable y preparada para enfrentar los desafíos del comercio internacional de las próximas décadas.